lunes, 6 de marzo de 2017

Vuela.

No sé qué sientas tú en este momento, ni qué puñado de cosas estúpidas pasen por tu cabeza. No sé si me lees aquí o en la Patagonia, ni si eres rubia o morena, blanca o de color, guapa o fea, alta o delgada. No sé qué sientas cada día de tu vida, ni lo mal que lo estés pasando pero quiero que sepas que todo pasa, tarde o temprano. Quiero que sepas que llegará un día en que el camino deje de estar empinado, que dejará de costar salir de la cama y enfrentarte al día a día, que dejarás de sentirte una mierda en medio de un montón de flores y que nunca nada es para siempre. 
No sé quién eres, no sé qué quieres, no sé que deseas pero sí se que la libertad es lo más valioso que te han dado. La libertad de pensar, sentir y decidir. Sé que tienes la libertad absoluta de sentir absolutamente lo que te dé la reverenda gana, sé que tienes la libertad absoluta de pensar en quién quieras, en lo que quieras, como quieras; sé que tienes la libertad absoluta de decir por ti lo que más te apetezca, lo que necesites en ese momento y lo que más te convenga. Sé que la tienes pero no lo sabes.
Sé que tienes una libertad enorme y quizá no la veas o no te la dejen ver pero tarde o temprano la vas a tocar, la vas a palpar y la vas a ejercer porque tienes ese valioso derecho, porque siempre hay una luz al final del túnel y esa luz es la libertad. 
Ojalá algún día tú seas igual de libre que yo lo estoy siendo, y ojalá que algún día tú seas incluso más libre que nadie porque te lo mereces, porque puedes, quieres y te lo mereces. Ojalá que nunca sea demasiado tarde para pensar, sentir y decidir. Ojalá tus alas se abran pronto y eches a volar. Ojalá eches a volar lejos, muy lejos, allí donde los sueños se hacen realidad, allí donde la esperanza es eterna y donde siempre habrán motivos por los que levantarse cada día libremente sabiendo que todo va a estar bien gracias a la libertad que te pertenece. 
Ojalá cojas vuelo pronto, paloma. Y ojalá el mundo se dé cuenta todo lo que vales y nadie sabía, todo lo que puedes conseguir, todo lo que mereces conseguir, todo lo que tienes que conseguir. 
Ojalá vuelves, paloma. Y ojalá todos lo vean. Ojalá. 

lunes, 27 de febrero de 2017

Decepción.

¿Alguna vez habéis tenido esa sensación de que te han visto la cara de idiota durante mucho tiempo?, ¿alguna vez habéis tenido la sensación de dar, dar y seguir dando con toda la buena intención del mundo y de la nada recibir una gran patada en el trasero? Yo sí. Pero hacía tanto tiempo que no la sentía que esta vez ha dolido más que de costumbre.
Duele más que de costumbre porque viene de la típica persona que jamás esperarías, que supuestamente siempre ha estado ahí porque le importabas, que te ha dado su hombro para reír y también para descargar las penas, que siempre ha hecho que vieras lo mucho vales y no te das cuenta. 
Duele más porque no lo esperas, no lo ves venir, nada te da esa impresión pero ocurre. 
Dicen que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, que las mentiras tienen las patas muy cortas y que la verdad siempre sale a la luz. Y qué razón tenían esos refranes. 
El problema de pillar, de descubrir esas mentiras, de que toda la mierda salga del cajón es algo muy simple: la realidad. Porque todo siempre es muy bonito cuando va bien pero, ¿qué pasa cuando las cosas se complican?, ¿cuándo abres los ojos? Pues pasa que duele. 
Y duele. Duele sin más, duele mucho y fuerte pero se sale, como siempre se ha salido. Y aprendes que después de haber dado tanto y recibir apoyos falsos, sonrisas falsas y tanta mierda falsa tienes que volver a reconstruir todo y alejarte, alejarte por un tiempo y pensar. 
Y duele. Duele porque nunca han ido con la verdad por delante, porque te tuviste que enterar por ahí y porque en el fondo sabías que esa era la triste realidad. 
Duele porque costó volver a confiar y otra vez te han fallado. Pero en algún momento el agua volverá a su cauce, todo volverá a ser como antes, seguramente mejor, y, al menos, la venda de los ojos ya no tapará nunca más el sol. 
Pero duele. 
Que te decepcionen sí que duele.
Pero se sale. 
Cuesta.
Pero se puede. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Tiempo y espacio.

A veces solo necesitamos un poco de tiempo y espacio. 
A veces solamente necesitamos el tiempo preciso para decidir, para saber si tenemos que arriesgar o no, para saber si es demasiado tarde o quizá pronto para arriesgarse. 
A veces solo necesitamos saber exactamente en qué punto de la historia nos encontramos y hacia dónde queremos dirigirnos, saber los errores que hemos cometido y pensar en la manera de arreglarlo en el corto o largo tiempo que nos queda. 
A veces solo necesitamos mirar ese reloj y ver la manera en que se están consumiendo las horas, solo necesitamos dejar que el tiempo se consuma y nos consuma a nosotros. 
A veces solo necesitamos una tregua, un poco más de margen, más tiempo. A veces solo necesitamos respirar profundo antes de continuar con el camino que hemos decidido recorrer. 
A veces necesitamos ese espacio que nos hace fuertes, que nos hace vitales, que nos mantiene en pie pese a todo.
A veces solo se necesita un poco de libertad, de distancia. Quizá lo único que se necesita, de vez en cuando, es dejar que la herida se abra, que vuelvan los recuerdos y que alejarnos de todos. 
A veces simplemente necesitamos la comprensión del silencio, de la soledad, de las miradas con los ojos cerrados, de los abrazos a distancia y del tiempo callado. 
A veces simplemente necesitamos un poco de tiempo para comprender todo ese tiempo que hemos malgastado mientras nos intentábamos hacer a la idea de que lo incorrecto era lo correcto.
A veces simplemente necesitamos un poco de espacio para comprender todo lo que nos hace falta cada día, todos los abrazos que nunca están de más, todos los besos que cuando quitan el aire nos lo dan, todas las caricias que curan más que una tirita y todos los motivos que tenemos a nuestro al rededor para seguir pintando una sonrisa en nuestra cara. 
A veces solo necesitamos un poco de tiempo y espacio. Y ser nosotros mismos. 

lunes, 30 de enero de 2017

Domingos.

Que no se pierdan las costumbres de un domingo cualquiera. Que no se pierda la costumbre de un domingo sin más. Que no se pierda la costumbre de el sofá, la manta y una buena peli. Que no se pierda la costumbre de echar de menos. Que no se pierda la costumbre de la pereza. Que no se pierda la costumbre de las resacas homicidas. Que no se pierda la costumbre de pensar de más. 
Que no se pierda la buena costumbre de las carantoñas en el espejo. Que no se pierda la buena costumbre del moño despeinado, el pijama y la cara lavada. Que no se pierda la buena costumbre de escuchar música melancólica mientras lees un buen libro o miras por la ventana. Que no se pierda la buena costumbre de dejarse llevar por la lluvia que sacude los cristales y por esas increíbles ganas de salir corriendo y abrazarte. 
Que no se pierdan las costumbres de un domingo pero teniéndote a ti a mi vera. Que no se pierda la costumbre del sofá, manta y peli pero acabando contigo en mí. Que no se pierda la costumbre de echar de menos pero sabiendo que no merece tanto la pena teniéndote a ti ahí. Que no se pierda la costumbre de tener pereza, sí, pero a que te alejes de mi lado. Que no se pierda la costumbre de las resacas de una noche movidita entre las sábanas. Que no se pierda la costumbre de pensarte más. 
Que no se pierda la buena costumbre de las carantoñas en el espejo mientras tú me observas desde la cama. Que no se pierda la buena costumbre del moño despeinado, el pijama en el suelo y la cara llena de sonrisas. Que no se pierda la buena costumbre de escuchar la música de tu risa mientras leo cada espacio de tu cuerpo o miro al ventanal de tus ojos. Que no se pierda la buena costumbre de dejarse llevar por la lluvia que sacude los cristales y por esas increíbles ganas de quedarme entre esas cuatro pareces y no soltarte. 
Que no se pierdan los domingos contigo. Que no lleguen nunca los domingos sin ti. 



lunes, 23 de enero de 2017

Hazlo. Por ti.

Nadie dijo que todo iba a ser fácil, que todo merecería la pena, que no iba a existir errores, que el tiempo iba a ser justo y el destino iba a ir siempre a nuestro favor. 
Nadie dijo que lo bueno iba a ser el protagonista en todo momento, ni que los buenos momentos cobrarían más importancia que los malos. 
Nadie dijo que luchar merecería la pena en todo momento y que en cada una de esas luchas saldrías victoriosa. 
Nadie dijo que esto fuera fácil pero tampoco te han dicho que sea imposible. 
Es posible porque hay que luchar e igual que se pierde se gana, es posible porque nunca la montaña será demasiado alta mientras los motivos sean mucho más fuertes, es posibles porque tú tienes que hacer que sea posible.
Es posible porque a pesar del tiempo, la distancia y los impedimentos siempre encontrarás algo que te impulso, algo que te diga "puedes" porque te lo mereces y ya está. 
Es posible siempre y cuando tú lo quieras hacer posible, lo veas posible. 
Es posible aún cuando la gente diga que no vas a conseguirlo, aún cuando todo esté en contra, aún cuando el tiempo vaya a destiempo, aún cuando estés en medio de un montón de malos momentos. 
Es posible porque tú lo haces posible. 
Haz lo imposible posible, demuestra cuánto puedes llegar a conseguir solamente apretando un poquito más, demostrando un poco más, queriendo un poco más, sintiendo un poco más, arriesgando un poco más. 
Haz lo imposible posible porque sabes cómo hacerlo. 
Hazlo. Simplemente hazlo. 
Hazlo porque puedes.
Hazlo porque debes.
Hazlo porque lo sientes.
Hazlo porque siempre merecerá la pena.
Hazlo cuando todo esté en contra.
Hazlo cuando ya no quede nada.
Hazlo cuando ya no quede nadie. 
Hazlo. 
Posible.
Por ti. 


martes, 17 de enero de 2017

Presente.

Cuando crees que nada puede salir bien, que muchas cosas no merecen la pena, que el tiempo pasa y los recuerdos pesan lo encontrarás en la multitud. 
Cuando crees que el destino juega, que el miedo es más fuerte que nada, que las decepciones van a seguir sumándose lo encontrarás en la multitud. 
Cuando creas que dentro de ti ya no queda nada, que ya no existirán motivos para seguir, que ya nunca volverás a sentir, que no habrá razones por las que arriesgar lo encontrarás en la multitud. 
Cuando todo esté en tu contra, cuando vayas a contracorriente, cuando lluevan desesperanzas, cuando no puedas más, cuando te falte el aire... lo encontrarás. 
Y cuando lo encuentres volverás a entender que sí merece la pena intentarlo, dejar atrás el miedo, borrar los recuerdos, escribir una nueva historia, empezar de cero. 
Y cuando lo encuentras sabes que ahora sí va a ser la definitiva, ahora sí merece la pena arriesgarse, merece la pena intentarlo aunque existan un montón de dudas, merece la pena empezar de nuevo. 
Y cuando lo encuentres las miradas, las risas, los besos, los momentos, las caricias... se harán eternas y os harán cómplices. 
Y cuando lo encuentres entenderás que después de tanto, sí merecerá la pena porque te toca a ti ser feliz. Te empieza a tocar a ti jugar, luchar, levantarte, seguir, sentir. Y empezar a quererlo. 
Quererlo porque tu pasado y tu futuro no pertenece a nadie pero tu presente... tu presente es él. Arriesga ese presente. Por presente. 


lunes, 9 de enero de 2017

Remake.

Quiero deshacerme de ti y de cada uno de tus recuerdos, deshacerme de lo que igual me hizo feliz pero es simplemente pasado. 
Quiero deshacerme de lo que me haga daño, de lo que pese, de lo que ocupe lugares innecesario. Quiero hacer hueco a nuevas experiencias, nuevas metas, nuevos sueños, nuevos propósitos, nuevos retos. Quiero hacerle hueco a más gente, a otra gente, a otros amores, a otras maneras de querer. Quiero hacerle hueco al olvido, a la amnesia si es la de olvidarte, a las despedidas. Quiero deshacerme del tiempo y de los errores, deshacerme de los recuerdos que hacen daño y se clavan. Quiero sacar el clavo que se metió cuando pensé que tu clavo sacaría al anterior. Quiero deshacerme de mi misma y así deshacerme de ti y de tantas otras cosas.
Quiero olvidar mis vicios, mis ganas de algo, mis miedos, mis guerras internas. Quiero poder algún día dejar de pensar en lo que debo, no pensar en qué pensarían los demás o qué harían, en lo que van a hablar, en lo que van a criticar. Quiero poder sin temer, quiero deshacerme. 
Deshazte de mi igual que yo voy a hacer contigo. Olvídame. Ya no existo. Borra los recuerdos, borra el pasado y deja de creer que algún día podré formar parte de tu presente. 
Deshazte de mi, deshazte del recuerdo, deshazte de mi miedo, acaba con tu impaciencia. Yo me deshago de ti, de mis recuerdos, de los propósitos estúpidos y de los sueños efímeros. 
Me rehago, me reconstruyo, abro los ojos por primera vez y digo las primeras palabras de siempre. Me rehago y me estremezco, me acurruco, me sano a mi misma y vuelvo a empezar al fin con un peso menos, sin ti y sin él, sin vuestro recuerdo, sin sombras. Conmigo. 
Me deshago y me rehago. Yo. Sola.