lunes, 28 de noviembre de 2016

Completo.

Es como que me falta algo o como que todo está lleno. Es como que te tengo pero a la vez no te veo y me muero de ganas de abrazarte. Es como que las ganas me ganan pero el miedo me vence. Y te toco. Pero te escapas. 
Y recuerdo aquel otoño triste donde el sol nos iluminó y nos hizo más fuertes pero, entonces, sé que las cosas no suceden dos veces y que el tren no espera por nadie. Pero tu tranquilo que lo que sobra en la vida son maneras de solucionarlo todo, que encontraremos mil escapes y le haremos trampas a la vida, que ella no guarda rencores y tú sí que guardas las ganas. 
Las ganas de querer de querer más, quererte a ti y querer la vida por vivir, las ganas de volver a intentar pero esta vez sin fallar, sin cometer errores o tropezar con cualquier piedra y las ganas de ganar. Ganarle ese pulso al destino y a la suerte, hacer un quiebro y salirse por la tangente pero sin tenerle miedo y con muchas, muchas ganas. Y siempre sonreír y siempre ser feliz. 
Y tener ganas porque aunque no lo sepas, al menos por el momento, la vida son luchas y ganas de ganar y aunque falte mucho camino por recorrer... siempre habrá una manera. Una manera en donde todo esté completo. 

lunes, 21 de noviembre de 2016

De vez en cuando.

De vez en cuando necesitamos a esa persona que nos haga sentir que todo está bien aunque el mundo se esté desmoronando, que sea nuestra bastón para caminar, que nos demuestre que sonreír cuando se quiere llorar es la solución a todo. 
De vez en cuando no solo te necesitas a ti misma, no solo necesitas tu espacio, tus propias palabras, la música, una manta y un montón de pañuelos para desahogarte sino que necesitas a un mundo entero que te demuestre que después de una mala racha, una caída o un vaivén todo pasará y saldrás a flote porque tienes un buen salvavidas. 
De vez en cuando viene bien querer, dejarse llevar, fluir, huir lejos con alguien y sentir que hay locuras que verdaderamente merecen la pena. De vez en cuando encontramos a una persona especial que hace de los momentos cotidianos algo especial. 
De vez en cuando hay que dejarse querer, dejarse consentir, quitar capas y llorar en público. De vez en cuando viene bien demostrar que detrás de tanta fuerza hay fragilidad, hay ilusiones y un destello de ingenuidad en la mirada. De vez en cuando hay que dejarse desnudar por dentro, dejarse ver, dejarse tocar, dejarse consentir. 
Todo esto hará que se curen las heridas, que se vayan los miedos, que se disipen las dudas. Todo valdrá siempre la pena porque no intentar algo es de cobardes. Todo siempre merece la pena. Todo siempre son lecciones, de esas que nos demuestran que siempre cualquier cosa merece la pena. 
De vez ama muy fuerte, besa despacio, desnuda rápido, acaricia con la mirada y araña con ganas. 
De vez en cuando date tus propias licencias y no temas a perder el tiempo porque el tiempo no se pierde, al tiempo se le gana. 
De vez en cuando llega esa persona. Esa persona que, independiente de en lo que se convierta, te hace ver que merece la pena todo. 

martes, 15 de noviembre de 2016

Solamente.

Solamente sé tú, con tus defectos y con tus virtudes, con lo bueno y también con lo malo, con las lecciones aprendidas y las que te queden por aprender, con las heridas de guerra y las cicatrices del pasado. Sé tú porque quieres, puedes y te lo mereces. 
Simplemente sé tú porque, al final de día, tú eres lo que vales y vales lo que pasees en lecciones. 
Simplemente sé tú de principio a final, sin importar el que dirán, sin importar los que digan que está mal, sin importar absolutamente nada. Déjate llevar, déjate querer, quiérete. Sé tú y tropiézate con las piedras que hagan faltas siempre y cuando nunca dejes de ser tú. Que te señalen, que te miren... No importa. Eso es que algo estás haciendo bien y ese algo es ser simplemente tú mismo. Nunca te reprimas, pues no merece la pena, la gente igualmente mirará y criticará pero, ¿qué importa eso?. Sé libre. Sé fuerte. Sé valiente. Demuestra lo que vales, lo que eres, lo que puedes llegar a ser.
Adelante, algo estás haciendo bien. Sé. Sé y nunca dejes de ser porque eso tan complejo de ser es de valientes y tú de valentía tienes un buen cacho. 
Levántante después de cada caída y nunca dejes esa esencia tan tuya y de nadie más.
Solamente tú, solamente ser, solamente. Corto, claro y conciso. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

EGOÍSMO.

A veces viene bien acabar cuanto antes un libro, pasar página o comenzar una nueva historia. 
A veces viene bien no recapitular,  no dejarse carcomer por los recuerdos, no esforzarse en recordar lo que seguramente debería estar olvidado. 
A veces viene bien no ver esa foto que te vuelve a transportar a un momento determinado que creías olvidar o leer nuevamente esa última conversación que desvelaba una despedida anticipada. 
A veces viene bien no lamentarse por lo que no se ha hecho y dejar que todo fluya y siga su curso porque, a fin de cuentas, si las cosas han sido de una determinada manera es porque así tenían que ser. Nada ocurre porque sí, siempre hay una razón aunque esa razón todavía no la veas, aunque todavía no estés segura del motivo: siempre habrá algo. 
A veces nos equivocamos y no rectificamos simplemente porque no nos damos cuenta de dónde ha estado el error. A veces herimos sin esa intención, simplemente dejándonos llevar por todas esas emociones y esos sentimientos que nos invaden en su momento y luego vienen las cagadas. Después de herir vienen la necesidad de responsabilizarse por lo que has hecho, de autoherirse lamentándonos de haber hecho daño y no nos damos cuenta que no toda la responsabilidad ha sido nuestra, que en este camino por recorrer no estamos solos y tenemos más gente a nuestro alrededor que igual que tú se arriesga, siente, piensa, actúa y muchas veces se deja llevar por ese maldito impulso que nos hace humanos. 
A veces viene bien cambiar de aires, empezar nuevos ciclos, abrir nuevas etapas, escribir nuevas historias con nuevos protagonistas. A veces viene bien quitar el peso de responsabilidades que no son únicamente nuestras, dejar de lamentarse y continuar por nuevos caminos lejos de cierta gente, de ciertos lugar y de ciertos recuerdos. 
A veces simplemente debemos de ser tan exigentes con nosotros mismos, pensar más en qué queremos nosotros y con quién lo queremos. A veces simplemente no hay que forzar situaciones, simplemente hay que dejar que todo fluya, que el río siga su curso y ya veremos dónde desemboca. 
A veces tenemos que dejar de pensar tanto en los demás y pensar más en nosotros mismos, sacar nuestro lado más egoísta y preguntarnos "¿realmente esto es lo que quiero?, ¿realmente lo quiero con estas personas?". Luego decides qué sí y qué no, con quién sí y con quién no. 
Pero, a veces, simplemente tienes que pensar, decir y gritar únicamente lo que TÚ quieras. El riesgo y el arriesgarse también incluye el individualismo. La vida también incluye un poco de egoísmo.