lunes, 26 de septiembre de 2016

No te rindas. Arriésgate por ganar.

Siempre el camino se tuerce, se nos van de las manos situaciones, nos ganan los miedos, nos estremece la lluvia y nos hacemos pequeños ante la niebla que entorpece la huida. 
Siempre habrá motivos por los que echarse atrás en un montón de situaciones, siempre habrá mil motivos para no intentarlo, siempre existirán esos miedos que tantas veces se interponen en el camino, siempre estarán nuestras pocas ganas y nuestra pereza repentina. 
Siempre nos costará decir no cuando decimos sí por compromiso y cuántos síes diremos sin sentirlos verdaderamente. Siempre veremos más motivos por los que tirar la toalla aún sabiendo que hay mil más por los que levantarse del suelo en cada caída. Cuántos partidos daremos por perdidos cuando aún quedan muchos minutos por jugar, cuántos partidos daremos perdidos sin haberlos jugado, cuántas veces nos arrepentiremos de no haberlo hecho. 
Siempre veremos demasiado lejos el final del túnel porque, al fin y al cabo, nosotros queremos verlo así. No por decisión propia, ni mucho menos, sino por la esperanza perdida y las pocas ganas de luchar después de tantas guerras. 
Pero, en cambio, siempre habrá un motor repentino que hará que aumenten nuestras ganas de luchar por algo, siempre habrá un motivo que creíamos olvidado o simplemente un motivo que no aparecía en nuestros planes. Siempre habrá una manera de enderezar el camino, una forma de que la situación no se nos vaya de las manos o, al menos no del todo. Estoy segura que siempre podrás encontrar la manera de alejar los miedos, de evitar que la lluvia te estremezca demasiado y la niebla impida que camines con el mismo paso firme de siempre. 
Estoy convencida de que los motivos por los que continuar siempre serán mucho más grandes e interesantes que todos aquellos que pueden hacer que te eches para atrás y sabrán perfectamente como asustar a tus propios miedos porque, al fin y al cabo, son solamente tuyos. 
Seguro que estás muriéndote de ganas de decir sí pero te da miedo a perder, a las críticas o yo que sé a que... pero no debes detenerte antes nada ni nadie. Tú vales. Tú decides. Tú dices cuando sí y cuando no. 
Quiero convencerte de que no tienes tantos motivos por los que tirar la toalla, que tampoco es para tanto cualquier situación o cualquier bache y que el final de cualquier mala racha la nunca estará demasiado lejos. Solo tienes que aguantar un poquito más. 
Pero en todo. Siempre aguanta un poco más, resiste un poco más, mantente firme un poco más, lucha un poco más. La recompensa nunca dejará de estar más cerca en cada empujón. 
No te rindas. Arriésgate. Arriésgate porque al final, si no arriesgas no ganas y nunca sabes donde puede estar esa victoria. 

lunes, 19 de septiembre de 2016

Quiero que sepas...

Quiero que sepas que desde el primer día supe que sería difícil olvidarte, que desde entonces no hay un solo día en que no pensara en ti de alguna u otra manera, que nada es lo mismo desde aquel momento y que sí, que me encantaría que todo fuera diferente en estos momentos. 
Quiero que sepas que nunca ha habido nadie como tú, nadie que me dedicara la canción más bonita del mundo, nadie que fuera capaz de encontrar la melodía perfecta acompañada de una letra maravillosa, nadie que consiguiera moverme el cielo y la tierra de esta manera tan extraña, nadie que me hiciera sentir tanto y de formas tan diferentes. 
Quiero que sepas que no ha habido un solo día en que no intentara olvidarte y que a pesar del tiempo, las circunstancias y la distancia no he podido cambiar todo esto. 
Quiero que sepas que a nadie he vuelto a mirar como te miré a ti, a nadie he vuelto a querer como te quiero a ti, a nadie he sentido tanto como a ti. 
Quiero que sepas que me encantaría que estas palabras no fueran para ti pero inevitablemente todo ha ido hacia ti en los últimos tiempo, que no he podido dejar de necesitarte en muchos momentos y que me arrepiento de muchas cosas. 
Quiero que sepas que muchas veces me he lamentado al haberte pedido tiempo, tiempo para nada porque al fin y al cabo lo que sentía estaba claro. Quiero que sepas que me encantaría volver el tiempo atrás y arreglarlo todo, no pedirte una tregua innecesaria, sino pedirte que todo aquello fuera real y sincero, que me dieras todo de ti y dejarte tomar todo de mi hasta que el final que estuviera marcado. Quiero que sepas que sí, que sé que te hice daño y lo siento. Lo siento por ti y lo siento por mi. 
Quiero que sepas que las guerras están para ganarlas y yo sigo peleando en la mía por ti, aunque mucho tiempo he estado apartada. 
Quiero que sepas que nuestra canción siempre ha estado la primera en mi playlist desde aquel domingo 13 y que marzo siempre será mi mes favorito, que la lluvia me encanta más desde que fue nuestra cómplice y que aquel rincón nunca dejará de ser tan nuestro. 
Quiero que sepas que a nadie he vuelto a mirar de la misma manera aunque esto al fin y al cabo no importa mucho, que como tú no ha habido otro y que siempre he estado pendiente de ti aunque ni siquiera me diera cuenta. 
Quiero que sepas que por mi volvería a intentarlo pero buscaría la manera de disipar todas las dudas que en algún u otro momento me pudieran visitar. 
Quiero que sepas que sé de sobra que estas líneas jamás te van a llegar pero no me importa porque tengo la mínima esperanza de que el destino te lleve involuntariamente hacia ellas. 
Quiero que sepas que siempre estaré por ti. Que siempre estaré para ti. 
Y quiero que sepas que sí, sé de sobra que tengo que pasar página y es lo que llevo intentando hacer cinco años pero no es tan fácil. Pero no te preocupes, lo seguiré intentando. Siempre. 
Pero...
Quiero que sepas que te quiero. 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Esta vez quiero ser yo.

Esta vez quiero ser yo. Yo simple y perfectamente. Esta vez quiero quererme yo, gustarme yo, sentirme yo, amarme yo. Esta vez quiero cometer yo mis errores y avergonzarme de mi misma sin que tú hagas lo mismo. Esta vez quiero deberme a mi, hacerlo por mi, dejarte a ti a un lado, ser yo. 
Esta vez quiero dejar atrás las ataduras, los miedos, las culpas, las imperfecciones, el "no me arriesgo". 
Sí, me voy a consentir. Sí. Me voy a ponerme guapa para una ocasión especial, esa ocasión especial en la que yo me quiero verme bien para mi misma y no para gustarle a alguien. Me voy a poner esos tacones altos e iré marcando el paso por mi, porque quiero sentirme firme y segura en cada uno de los escalones que suba en este camino. Me voy a desmaquillar y de igual manera saldré y subiré la cabeza bien alto con la certeza de que he hecho las cosas bien, que no debo temer a nadie, que todo esta bien para mi porque yo así lo quiero. 
Esta vez quiero volverme a enamorar. Y para ello quiero estar bien. Esta vez quiero volverme a enamorar de mi, de mis ojos marrones a la sombra y miel cuando salgo después de un nubarrón, de mis ojos maquillados o al natural, de mi sonrisa sincera, de mis marcas y heridas de guerra, de mis pocas ganas muchas veces de arreglarme demasiado, de mis uñas despintadas. Esta vez quiero volverme a enamorar de mi misma con la certeza de que a nadie le debo regalar mis malas noches, mis malas rachas, ni mis malas contestaciones. 
Esta vez no quiero ser yo, esta vez sí voy a ser yo. Haz tú lo mismo porque te lo mereces. Sí, créeme que nos merecemos enamorarnos de nosotras mismas, querernos a nosotras, hacer todo por nosotras y que lo demás sea secundario. 
Sé feliz tú, por ti. Yo estoy decidida a hacerlo. Yo lo voy a hacer. Sé feliz ahora, canta en la ducha y hasta en la calle a grito pelado si es lo que te apetece, salta en los charcos, vete sin paraguas en medio de un chaparrón y baila bajo la lluvia, grita cuando lo necesites, vete como te de la gana pero, sobre todas las cosas: hazlo por ti, sonríe por ti, esta vez sé tú, quiérete tú, enamorarte tú pero de ti. Hazlo por ti. 
Yo lo voy a hacer por mi. 
Esta vez voy a ser yo.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Siempre nos quedan los recuerdos.

Hacemos el balance de lo bueno y malo cinco minutos antes de la cuenta atrás. Cinco minutos antes de que el verano empiece a dar sus últimos coletazos, antes de que la lluvia nos persiga a todos lados y los prados verdes estén cubiertos de hojas secas consumidas por el sol achicharrante que ha hecho de nuestros cuerpos un conguito. 
Hacemos el balance de cada uno de los momentos buenos que cada minuto de este verano nos ha dejado. Repasamos cada instante, cada mañana y cada tarde, nos aseguramos que todo se quede grabado en nuestra memoria y dejamos que las lágrimas inunden nuestros ojos. 
Hacemos el balance de los baches que nos hemos encontrado a lo largo de este trayecto, un balance de la gente que se ha bajado del tren antes de llegar a la estación, de los malos momentos que han hecho de nosotros personas muchísimo más fuertes y valientes. 
Ahora atrás quedan los bailes hasta que salga el sol, las fiestas con resacas homicidas y las ojeras al día siguiente en las comidas familiares. Atrás también se intentan quedar los amores de verano o esos que son de siempre pero que al volver al sitio donde empezó todo hacen que todo vuelva a empezar. Atrás quedan las ganas. 
Atrás quedan las canciones, esas que nos recuerdan que "duele el corazón" y que nos invitan a decir ese "baila conmigo". También queda atrás "la bicicleta" de verano pero no nos olvidamos que seguiremos ahí, noche a noche "hasta que se seque el Malecón", que después de este verano hemos tenido "demasiado picky, picky, picky" pero aún "andas en mi cabeza" y que "ain't you mamma", "bobo". 
Y es que ahora llega una nueva etapa con un montón de cosas nuevas. Llega una etapa en donde empezaremos muchas cosas de nuevo, lo volveremos a intentar, nos emocionaremos de distinta forma pero siempre volveremos al mismo sitio donde todo empezó un verano del 2016, ese verano que quizá no se repita nunca. Pero un verano.
Y empiezan a caer las primeras hojas, apuran las olas a revolcarnos en la arena y el sol se empieza a esconder porque está tímido. Pero no nos preocupemos, siempre lo mejor está por llegar y todo eso viene en camino. Paciencia. 
Pero las hojas empiezan a caer, el miedo nos acecha y nos alejamos cuando una lágrima empieza a brotar porque, al final de todo, siempre nos quedan los recuerdos de un verano que nunca se volverá a repetir.