martes, 31 de mayo de 2016

Lucha. Por ti.

Si algo he aprendido en esta vida es que nada que merezca la pena llega fácil, que los sueños dejan de ser imposibles cuando te decides a luchar por ellos y que, aunque des por perdido un tren, siempre volverá a pasar otro. 
Sí, lo he aprendido. Pero todo eso y más lo he aprendido a base de caerme una y otra vez, a base de perder trenes, de confundirme de vagón, de equivocarme a la hora de tomar decisiones, de saltarme reglas. Lo he aprendido a base de golpes, de idas y de venidas, de momentos difíciles, de luchar, de saltar obstáculos y escalar muros. 
Si algo he aprendido en la vida es a aprender, a aprender a esperar, a aprender a equivocarme para volver a rectificar, a aprender a levantarme, a aprender a guardar momentos...
Si algo he aprendido con el tiempo es que me queda mucho tiempo que pasar aquí, me queda mucho camino por recorrer, me quedan muchos sueños por cumplir, me quedan muchas guerras por ganar, me quedan muchas historias que escuchar y muchos textos por escribir. 
Si algo he aprendido en estos pocos años de existencia es que nada sucede sin más, todo ocurre por algo, todo pasa por alguna u otra razón, todo río llega a una desembocadura, todo mar concluye en olas y toda tierra acaba en el mar. 
Hoy, más que nunca, te pido a ti que luches. Hoy más que nunca te digo que a la única persona que no debes fallar es a ti misma, que llorar es de humanos y a veces viene bien, que los sueños están para cumplirlos, que los muros están para derribarlos y los miedos para dejarlos a un lado.

Hoy más que nunca te pido que lo intentes, que no dejes de correr, que aunque todo se venga en contra tú sigas adelante, que no te importe nada más que tú, que no escuches nada más que a ti misma, que te equivoques por decisión propia y aciertes por haberlo intentado. 

Hoy más que nunca sé que puedes, que aunque también podías ayer el pasado ya no cuenta. Hoy más que nunca sé que sabes que el pasado son lecciones, lecciones que te impulsan a ir por un mejor futuro, tu futuro. 

Hoy más que nunca te pido  que luches por ese sueño porque yo hoy vi como quizá un momento para cumplir se fue pero... pero también vi como un nuevo comienzo y una nueva lucha se habría ante mi. 
Hoy empieza a luchar. Hoy llora por el pasado, déjalo muy atrás, coge impulso, prepárate y adelante. Es tu turno, es tu turno de salir ahí fuera y luchar.
Luchar y soñar.
Por favor.
Por ti.
Solamente por ti.

Atentamente: Daydreamer.   

lunes, 23 de mayo de 2016

Vivir saboreando cada pequeño instante.

Vivimos lejos de la realidad, protegidos por un muro que nos aleja de ser como de verdad deberíamos de ser, que nos aleja de como nos gustaría ser, que nos ciega, que nos acompleja, que nos aleja de lo extrovertido y nos acerca un poco más a la vergüenza. Vivimos lejos de ser quien de verdad somos, de poder sacar ese Peter Pan que todo llevamos dentro, de dejar escapar un poco de inmadurez de vez en cuando y regalar una mirada aniñada e ingenua.

Vivimos con el miedo de ir al cine a ver una película de dibujos animados porque, claro, qué voy a hacer yo allí. Vivimos anclados a un pasado que nos hace pequeños, en vez vivir en un presente que nos hace grandes. Vivimos pensando en el futuro porque el presente tiene demasiadas preocupaciones y, en cambio, son esas preocupaciones las que hacen grande nuestro "aquí y ahora".
Vivimos esperando grandes cosas y, sin darnos cuenta, los pequeños instantes, momentos, recuerdos... las pequeñas cosas nos hacen increíblemente fuertes y grandes.
Vivimos escribiendo recuerdos, viviendo de las rentas cuando deberíamos dedicarnos a ser protagonistas de nuevas historias en donde busquemos, a pesar de obstáculos, los "finales" felices.
Vivimos buscando a los príncipes azules de los cuentos aún sabiendo que no existen, sabiendo que todo hombre tiene sus cosas buenas y malas, tiene errores y aciertos, que se equivoca y pide perdón. Vivimos creyendo que toda historia concluye cuando deja de ser escrita y no, cada una de nuestras historias están interrelacionadas, conectadas, entrelazadas...
Vivimos creyendo en ojalás que sabemos de sobra que si no vamos a por ellos nunca se producirán. Vivimos estancados en el hubiera aun sabiendo que este no existe, vivimos rápido cuando deberíamos hacerlo pausado, poco a poco, disfrutando de los pequeños momentos, de las pequeñas cosas que nos hacen grandes.
Porque sí, porque se puede, porque la vida es corta y debemos aprovechar cada oportunidad ya sea para ganar o para perder, para equivocarnos o rectificar, para llorar o reír, para ser personas, para ser uno mismo. 

Porque sí, porque se puede, porque se quiere. Porque deberíamos vivir, simplemente con lo que venga y saboreando cada pequeño instante.

lunes, 16 de mayo de 2016

Como cuando sonreímos...

Como cuando sonreímos...
...y nos importa poco el mundo, como cuando no tememos a nada ni a nadie, como cuando somos los más felices, como cuando lo difícil se convierte en la cosa más sencilla del mundo, como cuando no tenemos miedo a fallar, como cuando los errores son un aprendizaje normal, como cuando tropezarnos nos viene bien, como cuando tenemos esperanza, como cuando todo vuelve a estar más que fenomenal, como cuando los instantes buenos opacan todas las malas rachas, como cuando estás en ese lugar.
Como cuando sonreímos...
...y ese lugar es el más maravilloso del mundo, como cuando la vida es bella, como cuando nuestra canción favorita suena en el momento exacto, como cuando nos rincón favorito está solo donde alguien está, como cuando te entregas y no pides nada a cambio, como cuando aprender a valorarte más, como cuando aprender que la primera persona por la que te tienes que preocupar es por ti, como cuando sabes que ahora sí merece la pena.
Como cuando sonreímos...
...y tal vez el motivo sea el más absurdo del mundo, como cuando vemos la alegría en las pequeñas cosas, como cuando la luna nos emociona, como cuando el universo conspira a nuestro favor, como cuando el amanecer venció a una noche, como cuando las estrellas están perfectamente alineadas, como cuando la suerte llama a tu puerta, como cuando merece la pena.
Como cuando sonreímos...
...y nos gusta hacerlo, como cuando somos felices regalando esa sonrisa, como cuando estamos enamorados de una sonrisa, como cuando queremos enamorar a una sonrisa de nuestra sonrisa, como cuando eres feliz, como cuando haces feliz, como cuando mereces ser feliz.
Como cuando sonreímos... 
...y sabemos que lo hacemos por algo que merece la pena. 
Como cuando sonreímos...
...y nos entregamos a esa sonrisa.
Como cuando sonreímos...
...y recitamos historias con sabor a bienvenida.
Como cuando sonreímos...
...y nos dejamos llevar.
Como cuando sonreímos...

lunes, 9 de mayo de 2016

Aquí. Conmigo.

Sería una mentirosa si no te dijera que a veces te pienso, que a veces te necesito, que a veces todo me recuerda a ti, que a veces es casi siempre. 
Sería una estúpida si negara lo que es innegable, lo que es obvio. Sería una estúpida si te negara que me encanta esa manera tuya de andar, que me encanta cuando sonríes, que tienes la mirada más agradable del mundo y que muero de vergüenza cuando me ves. 
Me encanta cuando pasas despacio a mi lado, cuando me saludas con tu mejor sonrisa, cuando me tocas el pelo de forma cariñosa, cuando haces cualquier bobería para que me ría hasta en los peores momentos. Me encanta cuando estás ahí, de pie o sentado, pensando en quién sabe qué o quién, cuando tu mirada está perdida y tu mente está vagando a saber por dónde, cuando te desesperas porque algo no sale como esperas, cuando vas y vienes sin más. Me encanta cuando estás aquí, conmigo; cuando me arropas del frío, me sanas heridas, me arrullas y me dices que todo estará bien, cuando me secas las lágrimas o me ofreces tu hombro para llorar. 
Adoro tu timidez a la hora de hablar pero adoro aún más lo que bien que te expresas, adoro que estés para todos, que siempre tengas las palabras exactas y que, aunque sabes que duelen, las debes decir. Adoro cuando vas con la verdad por delante, cuando tu mirada dice todo, cuando todo. 
Sí, me desesperas un montón de veces, me pones nerviosa, me descontrolas, me sacas de mis casillas. Sí, en ocasiones te odio, desearía que no me encantaras tanto, no verte tan a menudo, que no sonrieras tan bonito, que no miraras de forma tan sincera...
Y sí, te adoro y me encantas.
Sí.
Te quiero.
A ti.
Aquí.
Conmigo. 


lunes, 2 de mayo de 2016

No hemos llegados hasta donde estamos rindiéndonos.

¿Me ves?, ¿ves hasta donde he llegado?, ¿ves todo lo que ahora soy?, ¿ves todo lo que fui en algún momento?, ¿ves dónde quiero llegar?, ¿ves todos mis sueños?, ¿ves todos los que he cumplido?
Hoy puedo decir que he llegado hasta aquí después de mucho tropezar y sé de sobra que aún me quedan muchas piedras que esquivar para poder llegar a donde de verdad quiero. Hoy puedo decir que todo lo vivido hasta el momento ha valido la pena, ha valido la pena solo por llegar hasta ahora, por estar ahora así, por estar aquí escribiéndote esto a ti que me lees. 
No sé si me conoces o simplemente has llegado hasta aquí por casualidad. Tampoco sé si te conozco o no pero sé que si estás leyendo esto es porque algo te trajo hasta mi, porque tuvimos que encontrarnos aunque sea refugiados en un puñado de palabras y frases. No sé nada de ti, en cambio tú ahora estás sabiendo demasiado. 
¿Sabes? Creo que tú ahora te estás planteando rendirte ante algo, que aún sabiendo la recompensa que va a traerte estás a punto de dar marcha atrás pero he de pedirte, por favor, que no lo hagas. Me veo en la impulsiva necesidad de pedirte que no te rindas hoy ni nunca, que sigas luchando por tus sueños, que sigas creyendo en ti aunque no estés segura de nada, que tomes decisiones aunque tal vez sean algo disparatadas, que te equivoques...
Mírame, mira hasta donde me han traído mis decisiones. Mis decisiones me han traído hasta aquí, hasta este lugar al que tú has llegado quién sabe porqué. Mírame ahora, ¿de verdad crees que nunca me he equivocado?, ¿en serio crees que mucha gente a la que admiras ha llegado hasta donde está porque sí, sin tomar decisiones, sin equivocarse, sin ilusionarse y sin perder esperanzas? Claro que no. Todo mundo hemos llegado a nuestros destinos gracias a un montón de caídas, a un montón de cicatrices, a un montón de decisiones en muchas ocasiones desacertadas. Pero míranos, mírame, míralos... al fin y al cabo hemos llegado hasta algún punto y queremos continuar hacia otro pero nunca frenándonos. 
Y es que debes mirar hacia adelante, debes olvidarte de qué está bien y que está mal, debes dejar atrás todos tus miedos y atreverte a ser, atreverte a avanzar, continuar, seguir. Vivir. Crear tu vida. Crear tu historia.