lunes, 28 de diciembre de 2015

Después de la tormenta siempre sale el sol.

Quizá pienses que todo está perdido, que lo bueno nunca llegará, que lo malo nunca viene solo, que la distancia es demasiado grande para querer, que intentarlo ya no merece la pena, que nunca verás la luz al final del túnel, que todo está perdido, que los sueños no se hacen realidad, que el frío es demasiado malo, que los recuerdos siempre dolerán, que el sol nunca saldrá de nuevo, que nunca alcanzarás la cima de esa montaña, que nunca serás nadie, que ahora no eres nadie, que todo terminó incluso antes de haber empezado.
Tal vez no sea un buen día ni estés en tu mejor momento. Tal vez hoy todo está perdido pero, ¿quién sabe si mañana, en cambio, llegue la victoria?. Tal vez lo bueno aún no ha llegado pero llegará y la distancia sea eso que necesitan dos personas que afianzar y forjar algo, para hacerlo más fuerte. Tal vez intentarlo sí merezca la pena, de hecho, merece la pena, claro que sí. 
Hoy, seguramente, no veas la luz al final del túnel pero créeme cuando te digo que todo va a pasar, que el camino poco a poco se irá haciendo más largo hacia atrás pero mucho más corto hacia delante y que, cuando todo haya sido superado, esa luz estará ahí. Además, bien dicen que el destino no nos da cosas que no podamos soportar y estoy completamente segura de que tú eres muchísimo más fuerte de lo que tú y todos los demás que te rodean piensan. Date la oportunidad de demostrártelo. 
Algún día todos esos recuerdos que hoy escuecen o duelen dejarán de hacerlo porque toda herida cura, toda herida cicatriza y pronto no quedará ni una marca que recuerde algo malo. Algún día todos esos recuerdos dejarán de arrancarte lágrimas para pasar a arrancarte sonrisas, las más bonitas del mundo solo por ser tuyas. 
Nunca olvides que los sueños son ilusión, esa ilusión y motor que nos mantienen con esperanza. Los sueños no son imposibles ni mucho menos. Sí, muchos son complicados pero, ¿imposibles? No, imposibles no. Nada es imposible. Solo tienes que creer un poco más, intentarlo un poco más, aguardar. El tiempo... el tiempo es perfecto y lo que tenga que ser va a ser en el momento y lugar preciso. Aguarda. 
La cima poco a poco estará más cerca y has de saber que las vistas desde ahí arriba son increíbles. Después de alcanzar esa cima verás que todo lo que has pasado hasta el momento son lecciones, lecciones que te han hecho ser lo que ahora eres, lecciones que han merecido la pena. 
Finalmente, ten una cosa clara. Hoy no, no hay sol. Hoy quizá todo lo que está a tu alrededor esté oscuro, tal vez la tormenta sea mucho más fuerte que de costumbre, que los baches sean más pronunciados y las cuestas cuesten más. Sí, quizá sí pero recuerda que después de la tormenta siempre llegará la calma, que todo esfuerzo tiene su recompensa, que al final todo acaba bien y si no está bien es porque no es el final...
Que un día después de la tormenta, cuando menos piensas, sale el sol. 


sábado, 26 de diciembre de 2015

Porque, a pesar de todo, es Navidad.


He visto la mirada cómplice de dos enamorados, el amor incondicional de una madre, la esperanza huir y a un desesperanzado correr tras ella.
He visto la sonrisa inocente de un pequeño, la ilusión de la navidad en su mirada, el brillo de nerviosismo en sus ojos.
Entre mucha gente me he visto a mi reír, me escuché reír a carcajadas, me noté plena.
En medio de un montón de gente me he visto yo en pasado y presente. Me he visto sonreír al ver a Papá Noël, he visto como mis ojos brillaban de alegría, como desbordaba felicidad por cada poro de mi cuerpo. 
Me he visto más madura de la mano de una cría que mira con admiración a los tres Reyes Magos cuando pasa una cabalgata. Esa pequeñuela que sujeta suavemente mi mano me recuerda tanto a mi yo de antes...
Y ahora me veo tal cual soy ahora, agarrada de otra pequeña que me mira con amor, esperanza, ingenuidad. Que me mira y me vuelvo a ver reflejada en sus ojos, que me vuelvo a sentir ella. 
Y entonces lo entiendo, entiendo que la ilusión de chiquita no se pierde, que la ingenuidad siempre estará presente, que los sueños nunca mueren, que los recuerdos perduran eternamente, que nunca dejarás de ser quien era a pesar del tiempo. 
Entonces entendí que en cambio no, que puedo mirar hacia arriba y pintar cada color al cielo, que nunca abandoné. 
Me miro ahora en el espejo y veo a la niña sonriendo a un Papá Noël, veo como admiro a aquellos tres Reyes Magos y veo, también, como en estas fechas, a pesar de todo, no cambia el sentimiento.
Porque... es Navidad. 


martes, 22 de diciembre de 2015

Un poco de fe y paz. Un poco de Navidad.



Que sencillo era todo cuando el único problema que existía en nuestras vidas era el de portarse bien para que los reyes magos fueran espléndidos en Navidad. Que sencillo era todo cuando nadie faltaba en la mesa, cuando se construían los recuerdo de ahora, cuando se fraguaban amistades, se creban sueño, brillaba la esperanza y la fe. Que sencillo era aquello que vivimos no hace tanto. Que sencillo era sonreír, que te sonrieran y sonreirles. Que sencillo era aquello de confiar y que confiaran, tender la mano y que te tendieran la suya, querer y ser correspondido. Que sencillo era aquello de abrir regalos e ilusionarse con el olor a Navidad, sentir tanto y compartir. Que sencillo era cuando para que algo se cumpliera solo tenías que creer un poco más, desear un poco más. 
Que difícil se puso todo ahora, que cuesta arriba, que complicado, que complejo. Que difícil es mirar a esos lugares en la mesa y verlos vacíos, ver como cada vez falta alguien más, como las velas de la vida se van consumiendo. Que difícil se hacen ahora las navidades, que difícil es mantener la noche de paz, la ilusión intacta, la esperanza brillando. Que difíciles son los recuerdos. Que difícil es crecer, darse cuenta de la realidad, madurar y afrontar tantos y tantos baches. 
Pero cómo nos gusta sonreír aunque pese, regalar amor aunque no nos sea correspondido, buscar una esperanza ya perdida, mirar al cielo y ver brillar esa estrella, llorar de alegría, desear un poco más... cómo nos gusta ser un poco más felices en medio de no tan buenos momentos, volvernos un poco niños y dejarnos ilusionar, volver a creer. 
Porque nos gusta tener a tanta gente ahí, cómo nos gusta recordar. Porque cómo nos gusta que, de vez en cuando, la fe y la paz se asome a nuestra vida. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

El día es hoy.

Igual el día es hoy, el día de empezar ese libro que tanta pereza te da, de ver esa película que tanto tiempo lleva en tu lista, de comprarte esa camiseta que tanto te gusta, de empezar algo nuevo, de dejar atrás el pasado, de empezar una nueva historia, de visitar lugares con encanto. 
Igual el día es hoy, el día de comenzar a luchar por tus sueños, pero luchar de verdad; el día de buscar esa esperanza perdida, de fijarte más en lo que te rodea y ver lo bueno en las pequeñas cosas, de dejar esa timidez que te hace pequeña y convertirte en alguien grande.
Igual es hoy el día de cumplir con lo prometido, de enamorar con los actos y no con las palabras, de hacer todo eso que antes no te atrevías a hacer, de dejarte llevar por el momento, de dejar las ataduras, de dejar las dictaduras. 
Igual es hoy el día de ser, de creer y pensar. Igual es hoy el día de convertirse, transformarse y cambiar. Igual es hoy el día de llorar de alegría y combatir la pena. Igual es hoy el día de volver a las viejas formas de querer y ser querido. Igual es hoy el día de tirar a la basura lo malo y reciclar todo lo bueno que se pueda. Igual es el día de pensar, tragarse el orgullo y pedir perdón. Igual es el día de escuchar, olvidar lo malo y perdonar. Igual hoy es el día de intentar, de creer, de ilusionarse. 
El día es hoy porque mañana igual ya no pueda ser, no deba ser, no quiera ser. El día es hoy porque mañana puede que no sin más. El día es hoy porque mañana puede que sea tarde simplemente para ser lo que es. 
Mira, atenta. El día de cumplir los sueños es hoy porque hoy es una realidad, porque hoy es el día, porque el hoy existe y el mañana no se sabe. 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Vuelves porque jamás abandonaste. Jamás abandoné.



A veces es bueno irse, alejarse de todo eso que nos hace felices y darse cuenta de cuanto importan esas pequeñas cosas. A veces es bueno dejar marchar muchas cosas para abrirle las puertas a muchas otras nuevas que, tal vez, sean mejores que todo lo anterior. A veces también es bueno equivocarse para saber rectificar, aprender de los errores, crecer como persona y darse cuenta de lo que sí y lo que no. A veces soltar las cosas viene bien, marcharse para luego volver seguramente mejor que como te fuiste. 
Alejarse y curar es bueno. Alejarse y sanar es bueno. Alejarse y vivir es bueno. Alejarse y nunca dejar de querer también es bueno. 
Debes aprender a diferenciar, diferenciar entre las diferencias. Debes aprender a diferenciar entre irse y olvidar, irse y continuar, irse y vivir, irse y abandonar. 
Recuerda que podrás irte, podrás intentar olvidar, podrás dejar de querer, podrás continuar pero jamás abandonarás o, más bien, jamás te abandonarán todos esos recuerdos que quizá, de vez en cuando, estén guardados y creas olvidados. 
Algún día todo volverá, todo estará en el sitio en el que lo dejaste antes. Algún día volverás porque te fuiste un día, porque creíste abandonar, porque creíste poder continuar lejos, sin recuerdos. Pero no. 
Jamás abandoné. Jamás abandonaste. Jamás querrás dejar atrás todo eso que fue bueno, que te dejó tanto bueno, que siempre tendrá algo grande en ti. Jamás abandonaste. Jamás abandonarás. 
Vuelves. Vuelves porque algo o alguien te lo pide. Vuelves porque todo sigue en su sitio. Vuelves porque tú de nuevo estás ahí. Vuelves porque sigues allí aunque estés en otra dirección. Vuelves porque la soledad de no estar ahí te consume. Vuelves porque irte fue una experiencia. Vuelves porque jamás dejaste de querer.
Vuelves porque jamás abandonaste. 
Jamás abandoné.