viernes, 30 de octubre de 2015

Sonrío.

Sonrío porque me lo merezco, porque entendí que lo bueno aún está por llegar, porque no mereces la pena, porque estar mal no vale para nada.
Sonrío porque quiero, porque alguien me querrá, porque hay que luchar. 
Sonrío porque el aire se me iba entre tantos malos ratos, porque los buenos somos más, porque queda mucho camino por recorrer, porque los caminos muchas veces se separan para, quién sabe, volverse a unir en algún momento.
Sonrío porque necesito sonreír, porque es mi mayor símbolo, mi mejor arma contra todos y hasta contra mi misma. 
Sonrío porque este texto merezca la pena, porque esta vida merezca, porque todas las canciones del mundo me hablan de sonreír, de sonreírte, de sonreírme.
Sonrío porque hoy dependo de mi, porque soy yo, porque sonrío yo, porque me río de mi misma, porque mereció la pena todo lo que ha pasado, porque después de todo algo vendrá. 
Sonrío por la vida que aún está por vivir, por la vida que ya se vivió. 
Sonrío porque el cielo hoy es gris pero mañana será más azul que nunca, por el verde de la primera y el marrón del otoño. 
Sonrío por esas personas que están ahí, por joder a las que me quieren ver jodida, por las que han de aparecer.
Sonrío por los momentos pasados, por los momentos futuros, por las piedras en las que he tropezado, por los baches que he esquivado, por todo lo que se pueda interponer.
Sonrío. Río.
Sonrío. Simple y sencillamente... sonrío.


lunes, 26 de octubre de 2015

Cenizas.

Se acabó. Se acabó lo que quizá nunca empezó. Se acabó lo que quisimos hacer tan nuestro que no fue de ninguno. Se acabó. Incompleto. Deshecho. 
No te juzgo. No me juzgues. ¿Qué más da ya? Quédate con tus recuerdos, si quieres. Yo me quedo con los míos, los cuales siempre guardaré en lo más profundo, con candado. Con candado para que sean eternos en mi, para que cuando quiera recordarte/recordarnos pueda hacerlo abriendo esa cajita en mi memoria. Y ten por seguro que sonreiré volviendo a vivir aquel te quiero y me saldrá la misma sonrisa de siempre. Y ten muy claro que me estremeceré igual que antes al pensar en todos aquellos abrazos... y me lamentaré por no tener todos esos que nos faltaron.
Pero se acabó. Se acabó. 
Ahora nos toca continuar, cada uno por su lado. Tu con ella o con nadie. Yo con nadie o conmigo misma. Porque se acabó y sí, me toca ver hacia delante pero me cuesta, ¿sabes? Porque no te tengo, porque todo mi futuro lo veía entre nuestros planes y se me olvidó la parte de "nada es para siempre", se me olvidó que todo lo que empieza acaba, se me olvidó crear mis propios sueños. Se me olvidó el yo.
Pero saldré de esta. Sin ti pero conmigo. No diré más, no pensaré más. 
No, no quiero volver a sentir... o tal vez sí. ¿Qué importa eso ahora? Me quiero querer a mi, como nunca antes lo hice. Quiero vivir por mi, sonreír por mi. 
Seguiré. Con todo y mi corazón hecho cenizas. Y te deseo lo mejor, todo lo bueno que te puedas imaginar, todas las sonrisas que puedas pensar, toda la felicidad que te mereces. Y si el destino nos vuelve a juntar, ten claro que estaré ahí para ti, de la manera en que las circunstancias se den. 
Por ahora, paremos esto aquí. Estanquemos nuestra historia, nuestro presente. Vivamos cada uno su propia historia. 
No, no te preocupes por la reconstrucción de este corazón, sé pegarlo. Tampoco te preocupes por mi sonrisa, pronto la volveré a dibujar en mi cara. 
Ahora esparzamos estas cenizas, este amor hecho cenizas. 


sábado, 24 de octubre de 2015

Sé egoísta. Tú eres el ahora.

Estás ahí para todos pero, ¿quién está para ti? Te caes y tú sola te levantas. Se caen y tú ayudas a levantarlos a todos. 
Y te dan la puñalada de siempre, cuchichean cuando tú volteas pero cuando vuelves la mirada te devuelven una amplia y falsa sonrisa. 
¿Hasta cuándo va a seguir toda esta mierda? Hasta que te canses y, cuando te canses, seguirás ahí por el miedo a quedarte sola. 
Y lo sigues dando todo por las personas que te importa, por las que pondrías la mano en el fuego, por las que das todo... y, como siempre, sin esperar nada a cambio.
O eso crees. 
¿Tal vez sí esperas algo?
Claro, esperas que ellos estén ahí cuando los necesites, que te arropen cuando tienes frío, que te sequen las lágrimas cuando tus ojos lloran, que sean un punto de apoyo, que sirvan de bastón cuando cojeas, que te den todo al igual que tú lo das por ellos.
Pero eso, como siempre o como nunca, no sucede. Te quedas esperando, te quedas mirando la gente pasar... tu gente. Y nadie hace nada. Y tú lo haces todo por ellos y por ti misma. 
Lloras en silencio y nadie llega a secar tus lágrimas, te acurrucas abrazada a ese muñeco que te regalaron de pequeña y nadie llega a abrazarte fuerte, te autoconvences de que "todo está bien" porque nadie te susurrará al oído que al final todo pasa, te apoyarás en todos esos sueños ingenuos que tienes cuando cojeas porque nadie vendrá a ser tu punto de apoyo... y decides darte todo a ti, decides entregar cada una de las palabras de aliento a ti misma.
Te conviertes. Te transformas. Te haces fuerte. Te mantienes ahí. Sigues. Continúas. Sin ellos, pero contigo. Apoyándote a ti. Siendo egoísta, aunque duela. Eso, sé egoísta aunque no sea fácil. Si alguien antes pudo, tú ahora también puedes. Preocúpate por ti. Preocúpate por nadie.
Tú eres el ahora.  

jueves, 22 de octubre de 2015

Nos pasamos media vida...

Nos pasamos media vida intentando ser lo que nunca conseguiremos ser. Nos pasamos media vida intentando aparentar. Nos pasamos media vida creyéndonos nuestras propias mentiras para que suenen más a verdad. Nos pasamos media vida creyendo que somos más que esa otra persona. Nos pasamos media vida queriendo querer. Nos pasamos media vida queriendo que nos quieran. Nos pasamos media vida intentando parecernos a esas modelos de revistas. Nos pasamos media vida editando nuestras fotos, intentando que no se vea esa cicatriz de la cara por el miedo a no estar a la altura de la moda. Nos pasamos media vida no pasando de la mierda que digan los demás sobre nosotros. Nos pasamos media vida juzgando. Nos pasamos media vida no dándonos cuenta de que igual nosotros somos peor o igual que ese a quien criticas. Nos pasamos media vida entre apuntes, teorías y ciencias. Nos pasamos media vida sin aprovecharla. Nos pasamos media vida sin vivir.
Es que, ¿no crees que va siendo hora de gastar esa otra media vida que te queda en hacer algo por ti? Sí, algo por ti y para ti. No sé. Algo que quizá parezca complicado... pues no, hazlo simple. Busca la manera de hacerlo simple. 
Te propongo el reto de que te pases tu otra media vida siendo tú misma, no aparentando lo que no eres, dejando las mentiras a un lado y creyéndote tus propias verdades, creyéndote lo que eres de verdad y no lo que crees ser o quieres que crean, queriendo sin importar si te quieren igual, siendo tú misma, con tu cuerpo y tus manías, con tus gustos. Pásate la otra mitad viviendo sin filtros y retoques, con esas preciosas marcas de guerra en la cara, pasando de lo que los demás digan o hagan, sin juzgar. Consume el tiempo entre risas, fiestas y alegrías.
¿Lo demás?, ¿lo malo? Eso déjalo. Deja que se consuma como ese cigarro después de darle la última calada. Lo demás deja que se vaya. A los demás ya le has dado demasiada importancia en la otra media vida perdida.

Ah, y por favor, nunca olvides quién eres realmente.

lunes, 19 de octubre de 2015

Y te extraño, me extraño, te olvido y me olvido.

Y hoy te extraño. Hoy te extraño porque antes te tuve, porque alguna vez estuviste ahí, porque todavía sigues aquí, muy dentro de mi. 
Hoy te extraño como se extraña el verano en invierno, como el mar extraña la sal, como la playa extraña a los veraneantes, como se extraña al sol cuando se esconde de esa nube, como al aire para respirar.
Pero estoy aquí, avanzando, luchando, continuando. Nuevamente en el punto de siempre o tal vez en otro muy diferente al de ayer. ¡Qué se yo! Pero continuando. Siempre adelante. Contigo o sin ti. Conmigo. 
Y te extraño porque puedo, porque a veces viene bien, porque alguna vez existió algo grande, porque lo podíamos haber tenido todo, incluso más de lo que ya existía.
Hoy te extraño. Mañana no sé. 
Y se consumen los minutos del día, los días del calendario, los calendario por los años... 
Todas esa promesa se esfumaron y hoy las extraño. Extraño tanto, tanto que hasta duele. 
Todas esas promesa se quemaron con el último adiós pero todavía se pueden ver las cenas, pero todavía existen quemaduras, pero todavía hay brechas...
Seré fuerte, más de lo que yo misma creía que podría llegar a ser. Y me mantendré tenaz hasta el final de todo. Seré fuerte por mi, únicamente por mi. Porque aprendí a ser egoísta, ya que al fin y al cabo, ¿de qué sirve mirar a los demás? De nada. Luego nadie volverá a estar para ti. 
Y te extraño. 
Y extraño a la yo de antes.
Y quiero a la yo de ahora.
Y te olvido.
Y me olvido.
Ya te olvidé. 


martes, 13 de octubre de 2015

Cuando se siente todo.

¿Sabes eso que se siente cuando se siente todo?, ¿sabes eso que se siente cuando se extraña cada minuto al lado de alguien?, ¿sabes cuando ese alguien se está convirtiendo en un todo?, ¿sabes cuando quiere tenerlo todo?, ¿sabes cuando crees que ese todo es él?, ¿sabes cuando sobran las palabras?, ¿sabes cuando todas las palabras de tu boca lo definen a él?, ¿sabes quién eres tú cuando es él?
Y te hace sonreír, te levanta de las mil y una caídas, te da palabras de aliento, te da esa palmadita de comprensión en la espalda, está ahí cuando más lo necesitas. Y los minutos pasan lento cuando no sabes de él, cuando no hablas con él. Y el tiempo pasa deprisa cuando lo tienes ahí, aunque sea detrás de una pantalla, cuando simplemente te dice una tontería y te saca la mayor de tus sonrisas.
Entonces te das cuenta de que lo que nunca quisiste, pasa; que lo que no tenía que pasar, pasó; que está dentro, que es tarde para rectifica, que lo quieres más de lo que antes habías querido. Pasó que ahora eres una cursi empedernida, que escuchas canciones de amor que jamás pensaste escuchar, que le dices cosas bonitas sin importar las imbecilidades que él pueda estar pensando de ti, que lo quieres proteger de todo, hasta de ti misma, sin darte cuenta que no haces más que hacerte daño. 
Y quieres ir rápido, quieres que todo suceda de la nada, quieres matar el tiempo con sus abrazos...
Estás extraña, te niegas, pero te ilusionas. Pasó. Pasó porque igual sí tenía que pasar. Y lo aceptas pero, a la vez, te niegas. 
No. 
Sí.
¿Tal vez?
Pero de sobra sabes que sí, que esa cursilería no es más que fruto de eso que ahora tu corazoncito ingenuo está sintiendo, no es más que lo que tú misma te niegas a aceptar. 
Y lo dices, lo sueltas todo: "Cállame a besos, ahógame a abrazos. Cállame ahora, quedémonos así para siempre. Sé yo, yo seré tú. Seamos una única persona. Ven. Levántame."
Porque es eso, lo que llevas negándote dos años, eso que siempre decías que no existía, que no lo volverías a sentir jamás. 
Y lo dirás, lo dirás ahora, hoy. Porque este tipo de certezas solo se presentan pocas veces en la vida.
Lo quieres. 

domingo, 4 de octubre de 2015

El hubiera no existe.

Ojalá nos hubiéramos cruzado mucho antes, quizá la historia hubiera sido diferente. Ojalá hubiéramos empezado por el principio y no nos hubiéramos saltado toda la historia. Ojalá hubiéramos callado todo lo que guardamos en silencio y hubiéramos hablado todo lo que nos dijimos. Ojalá tú aquí y yo contigo. Ojalá yo ahí y tú conmigo. 
Ojalá hubiéramos encontrado una manera de cambiarlo todo y dejarlo todo igual salvo el final. Ojalá hubiéramos intentando todo después de habernos dado mucho más. Ojalá tu ahora estuvieras aquí para seguir creando planes.
¿Qué hubiera pasado si todo aquello que soñábamos lo hubiéramos hecho realidad?, ¿quién seríamos nosotros ahora?, ¿qué serían todos los demás?
Ojalá los recuerdos no me asaltaran cada día más, ojalá que tú no fueras mi recuerdo, ojalá que el hubiera existiera, ojalá que hubiéramos seguido luchando.
Intentarlo una vez más. Ese fue nuestro error. Si todo hubiera quedado donde lo habíamos dejado quizá ahora nuestros miedos no serían mayores que nuestras ganas de volver a empezar con alguien más. Ojalá no hubiéramos cometido siquiera el error de cruzarnos en aquella estrecha calle u ojalá nunca me hubieras mirado aquella fría noche de invierno cuando nos vimos por segunda vez. Ojalá no hubieras sido tanto y me hubieras dejado sin nada. Ojalá no me hubiera arrepentido. Ojalá no hubiéramos. Ojalá nada. Hubiera mucho.
Pero. Bueno. Eso. 
Sabes todo y a la vez no sabes nada. 
Y yo sé algo: de nada vale arrepentirse. De nada vale todo esto. De nada sirve. Para nada es.

Que no, no existe, el hubiera no existe. Solo queda la continuación.