domingo, 27 de septiembre de 2015

Hay quien sabe ser magia...

Hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo. 
Hay quien te sonríe sin querer, que te regala su punto de apoyo, que comparte cada día de la semana, que te enseña que hay cosas por las que sí  merece la pena luchar, que abren la cortina y llenan la habitación de luz. 
Hay quien llega sin ser llamado, se planta a tu lado y te da su mano para continuar. Hay quien llega tarde y sabe más de ti que tú misma. Hay quien se convierte en un importante motor que te impulsa a salir de dentro de ti misma y demostrar cuánto vales realmente. 
Hay quien ni siquiera sabe de ti, que no se imagina la capacidad que tiene de ayudarte en un mal momento. Hay quien no entiende como alguien puede llegar a ser tanto siendo tan poco. Hay quien te anima cada mañana a luchar un día más por los sueños, que te motiva a volver a empezar cuando quieres rectificar, que crea en ti algo nuevo por lo que luchar momento a momento.
Hay quien crea vida con su alegría, quien crea aire con su mirada, quien crea ilusión con su presencia, quien crea esperanza con sus palabras, quien existe y te hace existir a ti. 
Hay quien no entiende nada pero entiende todo. Hay quien ama sin importar a quién o cómo. Hay quien está aunque no esté. Hay quien es tu incondicional aunque nunca haya tenido nada de ti. Hay quien te da su aire para que tu respires. 
Hay quien no.
Hay quien sí.
Hay quien quizá.

Hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo. 


jueves, 24 de septiembre de 2015

Por favor, sonríe mañana.

Lluvia. Frío. Tristeza. Recuerdos.
La música suena lenta. Los minutos pasan despacio. El tiempo se detiene demasiadas veces y se apura cuando debería hacer todo lo contrario. 
El café se enfría entre tus manos congeladas. Las lágrimas acarician tus mejillas. Los recuerdos te ahogan lento. 
Y te olvidas del presente, de ahora. Y esa gota de lluvia que acaba de caer en tu ventana te transporta a aquel primer beso, a aquel primer "te quiero", a aquel lejano comienzo. Regresas al presente cuando esa canción que tanto te gustaba empieza a sonar. 
Como han cambiado las cosas, como cambia la gente, como te cambian las circunstancias. 
Y viajas a la última vez, al último momento y te encantaría que fuera eterno.  Lo haces eterno en tu memoria.
Cierras los ojos. La música cesa, las lágrimas se vuelven a agolpar en tus ojos. Los recuerdos te sobrepasan. Todo se acabó. Todo eso se acabó. Toca volver a empezar y eso duele. Te derrumbas. Lloras. Y eso está bien, porque llorar está bien. Eliminar lo que duele a través de las lágrimas está bien.
Llora hoy. Por favor, sonríe mañana. Sonríe muy fuerte.


domingo, 20 de septiembre de 2015

Te digo adiós y así me despido...

Adiós. Hasta pronto quizá. Hasta siempre seguramente. Me despido porque ya no hay nada más después de esto. Me despido porque hasta aquí llegamos ambos. Me despido porque ya no merece la pena alargar más esto. Me despido porque tú lo estás deseando y a mi me está doliendo. Me despido porque odio las despedidas. Me despido porque necesito hacerlo.
¿Ves? ¿Me ves? Mírame. Observa cada uno de mis gestos, cada una de mis miradas, cada sonrisa, cada movimiento... obsérvalo porque esto es parte de ti también. Fíjate bien en todo porque hoy hay mucho tuyo dentro de mi y sí, me encanta que esta sea la forma en la que te vaya a recordar. Te recordaré en mi porque yo seguramente también esté en ti. Porque sé que ambos nos dimos muchos, porque aún nos debemos tanto y poco nos queda para darnos.
Voltea. Vete. Escapa. Aléjate. No, ni siquiera me digas adiós, ¿para qué? Ya lo he hecho yo y es suficiente. No alarguemos más esto, no hagamos algo que queremos que sea instantáneo en una eternidad. Por favor. Si no es por mi hazlo por ti...
No. Déjame abrazarte una vez más, darte las gracias en silencio por tanto y por tan poco, decirte susurrando que nunca habrá alguien como tú, que nunca nadie ocupará tu lugar, que nada será lo mismo ahora. Déjame recordarte una vez más con la mirada todos los recuerdos que ahora se agolpan en mi mente, recuerda todo lo que quizás creías olvidado, recuerda... Recuérdame.
No te vayas todavía, ¿no crees que tal vez sea demasiado pronto? Por favor... quédate y vivamos un poco más.
¿No? ¿Por qué?... Entonces, ¿definitivamente te tengo que decir adiós? No me gustan las despedidas y lo sabes pero...
Te digo adiós,
y así me despido,
hay tanto de ti
que siento ahora mío.
Si hay paraíso,
apuesto que sí,
envuelto en el cielo,
quizá estés allí...

Pero no, tu tren ya se marchó. Y sí, te digo adiós, mas no me despido... porque en cada recuerdo presente estarás y en cada consejo... allí vivirás.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Vuelves... volverás.

Entonces vuelves al principio del final. Todo acaba y todo vuelve a empezar. Comienzas a extrañar lo que antes pasó inadvertido por delante de tus ojos.
Vuelves al mismo sitio donde tiempo atrás dejaste todo estancado. Vuelves como regresa el invierno. Vuelves como vuelven los pájaros al nido. Vuelves, siempre vuelves.
Ahora valoras las cortas tardes de café, las escasas partidas de cartas en el bar de siempre, las mañanas calurosas, las noches eternas, las resacas "homicidas", los despertares sin voz... Ahora extrañarás hasta el dulce cantar mañaneros de los pájaros, las sábanas de esa cama habitual, la brisilla escasa pero fresca de los anocheceres, el aroma a naturaleza, el brillo del sol, su última sonrisa reflejada en las cristalinas aguas de tu paraíso favorito. 
Y volverás a todo eso. Pero vuelves a continuar lo que antes dejaste parado, estancado. Y quién sabe lo que esta segunda parte te traerá.
Pero vuelves...
Pero volverás.