sábado, 29 de agosto de 2015

Hoy por mi, ya no por ti.

¿Cómo hago para decirte que me duele perderte?, ¿cómo te explico que me mata tenerte?
Sé que es complicado, sé que soy complicada pero así soy yo. Te diría que "o lo tomas o lo dejas", que "no me importa" pero, ¿a quién hemos de engañar? Nadie sabe más que yo lo que hay aquí dentro, nadie sabe como yo cuanto lleva aquí escondido, tampoco cuanto más he de aguantar.
Me caí una, dos... y me volví a levantar. Y estuve ahí para ti y sigo ahí por ti. Pero, ¿hasta dónde vamos a llegar?, ¿cuánto más he de aguantar?
Difícil, complicado. Aposté y me equivoqué. ¿Cuántas veces más tendré que apostar y probar suerte? Me canso de hacerlo. Me canso de apostarle a esto, al "nosotros", al "algún día llegará" que nunca llega.
¿Y si me apeo del carro y nos estancamos aquí? Sí, tú seguirás como siempre. Yo seguiré como nunca. Sin ti. Sin mi. Sin promesas y esperanzas.
Pues me apeo. Me rajo a seguir con una lucha que ya está más que perdida. Y me bajo de las ganas de tenerte y el medio a perderte y, mientras, me subo al carro de las ganas de ser yo, de quererme yo, de aprender yo, de luchar por mí misma.
Y me aprenderé tu costumbrado "si te he visto no me acuerdo". 
Y aprenderé a ser fuerte ya no por ti, si no por mi.
Apostaré por mi.
Ganaré por mi. 



jueves, 20 de agosto de 2015

Hasta siempre, alegría de mi infancia.

Hoy se fue la sonrisa de mi infancia, quien nos enseñó a muchos a reír a carcajadas, la que sin pedir nada a cambio nos hizo en pocos minutos los más felices del mundo, la que se fue dejándonos el legado de alegría en forma de cine.
Adiós a la tonta del bote, a la hermana, a la gemela, a la graduada... adiós eternamente.
Ayer nos hizo llorar de risa, hoy nos hace llorar al despedirla.
Y me quiero despedir así, sin historia, guardándomela dentro, callándome algo para mi. Hoy me despido aquí porque quiero, porque me da la gana, porque es mi blog y escribo y digo lo que quiera. 

Adiós, Lina. Hoy te vas pero nos dejas tu risa, tus películas, tu historia en película, tu teatro, tu Latina. Hoy nos dejas cientos de formas de continuar con tu recuerdo. 
Hasta siempre,
               alegría de mi infancia.




martes, 11 de agosto de 2015

Miedo.

Miedo. Miedo a amar. Miedo a odiar. Miedo a perder la esperanza. Miedo a escribir. Miedo a sentir. Miedo a dejar ver. Miedo a ser uno mismo. Miedo a dejarse llevar. 
Miedo a empezar de cero. Miedo a caer. Miedo a tropezar nuevamente con la misma piedra. Miedo a aprender de los errores. Miedo a errar. Miedo a fallar. Miedo a soñar. Miedo a sonreír. Miedo a confiar.
Miedo. Complejo y simplemente miedo.
Miedo a amar a esa persona, a dejarse llevar mucho más lejos de lo que antes se había llegado.
Miedo a decir lo que se piensa por el maldito qué dirán.
Miedo a intentar levantarse de una caída tras cometer un error por el miedo a que vuelva a suceder.
Miedo a confiar porque antes ya nos la han dado y aún nos duele la herida.
Miedo a que la inspiración se vaya, a que los textos no fluyan, que la melancolía de vez en cuando se vaya de vacaciones y la monotonía se agarre a nosotros y nos suelte pocas veces.
Miedo a no dejarnos llevar por las ganas de sentir, vivir, pensar, soñar... Miedo por el hecho de poder confundirnos en el momento en que queramos dar nuestro verdadero ser.
Miedo por poder llegar a sentirnos nuevamente heridos.
Miedo por no intentarlo.
Miedo por volverlo a intentar.
Miedo a tanta confusión.
Miedo.