viernes, 26 de junio de 2015

"Hoy te dejo en libertad..."

Y otra vez caímos en la cuenta de que esto no tiene futuro, al menos no futuro inmediato. Volvemos a tropezar con la misma piedra pero supongo que volveremos a levantarnos como lo hicimos la otra vez. Caeremos y nos volveremos a levantar, volveremos a tropezar con la siguiente pero te prometo que yo, por lo menos, con esta no me vuelvo a topar.
No, prometo no mirar atrás. Prometo no volver la vista atrás y vernos pasear de la mano por el mismo sitio de siempre, a la hora de siempre. Prometo caer en la cuenta de que todo acabó cada mañana cuando me gire y ya no estés, no abrazarme a la almohada creyendo que eres tú, dejar de creer en "para siempre", cumplir cada promesa, empezando por esta.
Pero, dime, ¿qué harás tú? ¿Seguirás intentando ver como caen un montón más?, ¿continuarás susurrando cosas bonitas al oído o seguirás enamorando con esa sonrisa? Eh, ¿qué harás? Cuéntame, cuéntame más que me interesa mucho.
Por favor, prométeme una última cosa. O, más bien, varias, las que se me vayan ocurriendo. 
Prométeme que si de verdad también tú has tropezado te levantarás conmigo y me soltarás, no me seguirás y dejarás que las cosas sigan su curso. Prométeme que serás feliz, que harás a cualquier que sea la siguiente feliz, que no se volverá a repetir la historia, que... prométeme que no me olvidarás, por favor. 
Y es que, sí, sé de sobra que yo soy incapaz de borrar tan fácilmente las cosas que me han hecho sonreír en los peores momentos y llorar de la risa en los más felices. 
¡Yo que sé! 
Prométeme que dejarás de estar ahí para mi cada día para darme cuenta de que no debo seguir esperándote donde siempre, a la hora de siempre y sonriendo... como siempre.
No sé, creo que te olvido poco a poco, que la distancia sirve de mucho, que la sonrisa cada día es menos forzosa, que no te veo en nuestros sitios de siempre, que qué quieres que te diga. 
Que te dejo en libertad.




domingo, 21 de junio de 2015

Es el tiempo de disfrutar.

Consumirnos al calor como ese cigarro después de muchas caladas. Tostarnos como pollos asados tirados en la toalla. Embriagarnos de alegría. Enamorarnos a sonrisas. Desvanecernos de cansancio después de una larga noche. Achicharrarnos a abrazos después de mucho tiempo. Volvernos a encontrar. Salir hasta el cielo pase de negro a azul clarito entrelazado con el rosa del amanecer. Retomar viejas amistades. Regalar alegría. 
Atrás rencores, problemas, miedos. Arriba los caprichos, las ganas de vivir rápido, los trasnoches, las fiestas, los desvelos, las pocas ganas de levantarte cada mañana de la cama, el dormir hasta tarde, desayunar un domingo con una comida familiar, mirarte al espejo y ver las marcas de muchas tardes de "moreneo".
Empieza donde lo dejaste hace 9 meses, demuestra que el tiempo pasa y las experiencias te hacen cambiar. Crecer. Amar. Soñar. Sentir. Sonreír. Ser feliz.
Empieza a vivir, a disfrutar de las pequeñas cosas, a ser tú misma, a sentir lo que no te atrevías, a soñar y realizar esos supuestos imposibles. 
Sobre todo, sobre todos, por favor, sé totalmente, plenamente, eternamente feliz. Ah, y quédate con quien realmente merece cada uno de los minutos porque vale la pena.

martes, 16 de junio de 2015

Hasta pronto.

¿Os he dicho alguna vez lo mucho que odio las despedidas? ¿No? Pues ahora os lo digo. Las odio. Las odio por lo que representar, por ser el punto y aparte a una etapa, por crear recuerdos y no realidades, por marcar distancias, llenarme el corazón de nostalgia... Las odio porque de vez en cuando se me escapan las lágrimas y ODIO llorar en público, porque no me gusta dar abrazos y me gusta hacerme la fuerte. Es que sí, soy una maldita blanca. Lloro por todo, aunque me tenga que aguantar 3 horas para llorar y que nadie me vea, cuando estoy sola lloro. Y no, no me gusta. No me gusta emocionarme pero a la vez me resulta tan bonito... me resulta bonito porque sé que eso que he vivido, todo lo que ha pasado, los grandes momentos y hasta los baches merecen la pena. Sé que al final de cada etapa siempre hay una meta, pese a todos los obstáculos que puedan anteponerse a las victorias... siempre, todo, va a merecer la pena.
Yo hoy concluyo unos 9 meses que han tenido de todo, tanto malo pero, sobre todo, muchas cosas buenas. Me ha dado gente increíble, recuerdos para no olvidar, motes, risas y alguna que otra lágrima. He tropezado en muchas piedras pero he aprendido a levantarme, curarme las heridas, arreglar los agujeros que se hayan podido hacer en la ropa y continuar con una sonrisa. Porque, bien sabéis, que podré ir sin maquillar, mal peinada o con una ropa de pordiosera total pero, ¿y qué me decís del mejor complemente que puede existir en una persona?, ¿qué me decís de una sonrisa? Puede que la mía no sea la más bonita del mundo, que no sea la más "trident", la más recta o la más... yo que sé, pero de que existe y la paseo a donde quiera que vaya... está.
El caso es que, pese a haber pasado baches, a que la morriña se apoderará de mi en el 90% de los casos y a que no me guste para nada este ""pueblo"" porque soy de la tierra más bonita del mundo pues... lo voy a echar de menos estos 3 próximos meses por lo que este lugar acarrea, los recuerdos que se han creado aunque sea en tan poco tiempo, la gente... y el haberme hecho extrañar cosas que antes prácticamente ni valoraba.

Que no, que no me gustan las despedidas, ni que me vean llorar, ni que me abracen y mi acaricien la espalda de esa manera que muchos sabéis como para darme ese valor que quizá me falta. Tampoco me gusta intentar sonreír porque sé de sobra que se me notan las lágrimas acumuladas en los ojos... pero bueno.
Sé que volveré pronto, antes de lo esperado, y que nuevamente la morriña me asaltará, odiaré muchas cosas pero todo será un círculo que me volverá a llevar al mismo punto de adiós una y mil veces hasta el final...

GRACIAS.
Hasta pronto.