lunes, 28 de diciembre de 2015

Después de la tormenta siempre sale el sol.

Quizá pienses que todo está perdido, que lo bueno nunca llegará, que lo malo nunca viene solo, que la distancia es demasiado grande para querer, que intentarlo ya no merece la pena, que nunca verás la luz al final del túnel, que todo está perdido, que los sueños no se hacen realidad, que el frío es demasiado malo, que los recuerdos siempre dolerán, que el sol nunca saldrá de nuevo, que nunca alcanzarás la cima de esa montaña, que nunca serás nadie, que ahora no eres nadie, que todo terminó incluso antes de haber empezado.
Tal vez no sea un buen día ni estés en tu mejor momento. Tal vez hoy todo está perdido pero, ¿quién sabe si mañana, en cambio, llegue la victoria?. Tal vez lo bueno aún no ha llegado pero llegará y la distancia sea eso que necesitan dos personas que afianzar y forjar algo, para hacerlo más fuerte. Tal vez intentarlo sí merezca la pena, de hecho, merece la pena, claro que sí. 
Hoy, seguramente, no veas la luz al final del túnel pero créeme cuando te digo que todo va a pasar, que el camino poco a poco se irá haciendo más largo hacia atrás pero mucho más corto hacia delante y que, cuando todo haya sido superado, esa luz estará ahí. Además, bien dicen que el destino no nos da cosas que no podamos soportar y estoy completamente segura de que tú eres muchísimo más fuerte de lo que tú y todos los demás que te rodean piensan. Date la oportunidad de demostrártelo. 
Algún día todos esos recuerdos que hoy escuecen o duelen dejarán de hacerlo porque toda herida cura, toda herida cicatriza y pronto no quedará ni una marca que recuerde algo malo. Algún día todos esos recuerdos dejarán de arrancarte lágrimas para pasar a arrancarte sonrisas, las más bonitas del mundo solo por ser tuyas. 
Nunca olvides que los sueños son ilusión, esa ilusión y motor que nos mantienen con esperanza. Los sueños no son imposibles ni mucho menos. Sí, muchos son complicados pero, ¿imposibles? No, imposibles no. Nada es imposible. Solo tienes que creer un poco más, intentarlo un poco más, aguardar. El tiempo... el tiempo es perfecto y lo que tenga que ser va a ser en el momento y lugar preciso. Aguarda. 
La cima poco a poco estará más cerca y has de saber que las vistas desde ahí arriba son increíbles. Después de alcanzar esa cima verás que todo lo que has pasado hasta el momento son lecciones, lecciones que te han hecho ser lo que ahora eres, lecciones que han merecido la pena. 
Finalmente, ten una cosa clara. Hoy no, no hay sol. Hoy quizá todo lo que está a tu alrededor esté oscuro, tal vez la tormenta sea mucho más fuerte que de costumbre, que los baches sean más pronunciados y las cuestas cuesten más. Sí, quizá sí pero recuerda que después de la tormenta siempre llegará la calma, que todo esfuerzo tiene su recompensa, que al final todo acaba bien y si no está bien es porque no es el final...
Que un día después de la tormenta, cuando menos piensas, sale el sol. 


sábado, 26 de diciembre de 2015

Porque, a pesar de todo, es Navidad.


He visto la mirada cómplice de dos enamorados, el amor incondicional de una madre, la esperanza huir y a un desesperanzado correr tras ella.
He visto la sonrisa inocente de un pequeño, la ilusión de la navidad en su mirada, el brillo de nerviosismo en sus ojos.
Entre mucha gente me he visto a mi reír, me escuché reír a carcajadas, me noté plena.
En medio de un montón de gente me he visto yo en pasado y presente. Me he visto sonreír al ver a Papá Noël, he visto como mis ojos brillaban de alegría, como desbordaba felicidad por cada poro de mi cuerpo. 
Me he visto más madura de la mano de una cría que mira con admiración a los tres Reyes Magos cuando pasa una cabalgata. Esa pequeñuela que sujeta suavemente mi mano me recuerda tanto a mi yo de antes...
Y ahora me veo tal cual soy ahora, agarrada de otra pequeña que me mira con amor, esperanza, ingenuidad. Que me mira y me vuelvo a ver reflejada en sus ojos, que me vuelvo a sentir ella. 
Y entonces lo entiendo, entiendo que la ilusión de chiquita no se pierde, que la ingenuidad siempre estará presente, que los sueños nunca mueren, que los recuerdos perduran eternamente, que nunca dejarás de ser quien era a pesar del tiempo. 
Entonces entendí que en cambio no, que puedo mirar hacia arriba y pintar cada color al cielo, que nunca abandoné. 
Me miro ahora en el espejo y veo a la niña sonriendo a un Papá Noël, veo como admiro a aquellos tres Reyes Magos y veo, también, como en estas fechas, a pesar de todo, no cambia el sentimiento.
Porque... es Navidad. 


martes, 22 de diciembre de 2015

Un poco de fe y paz. Un poco de Navidad.



Que sencillo era todo cuando el único problema que existía en nuestras vidas era el de portarse bien para que los reyes magos fueran espléndidos en Navidad. Que sencillo era todo cuando nadie faltaba en la mesa, cuando se construían los recuerdo de ahora, cuando se fraguaban amistades, se creban sueño, brillaba la esperanza y la fe. Que sencillo era aquello que vivimos no hace tanto. Que sencillo era sonreír, que te sonrieran y sonreirles. Que sencillo era aquello de confiar y que confiaran, tender la mano y que te tendieran la suya, querer y ser correspondido. Que sencillo era aquello de abrir regalos e ilusionarse con el olor a Navidad, sentir tanto y compartir. Que sencillo era cuando para que algo se cumpliera solo tenías que creer un poco más, desear un poco más. 
Que difícil se puso todo ahora, que cuesta arriba, que complicado, que complejo. Que difícil es mirar a esos lugares en la mesa y verlos vacíos, ver como cada vez falta alguien más, como las velas de la vida se van consumiendo. Que difícil se hacen ahora las navidades, que difícil es mantener la noche de paz, la ilusión intacta, la esperanza brillando. Que difíciles son los recuerdos. Que difícil es crecer, darse cuenta de la realidad, madurar y afrontar tantos y tantos baches. 
Pero cómo nos gusta sonreír aunque pese, regalar amor aunque no nos sea correspondido, buscar una esperanza ya perdida, mirar al cielo y ver brillar esa estrella, llorar de alegría, desear un poco más... cómo nos gusta ser un poco más felices en medio de no tan buenos momentos, volvernos un poco niños y dejarnos ilusionar, volver a creer. 
Porque nos gusta tener a tanta gente ahí, cómo nos gusta recordar. Porque cómo nos gusta que, de vez en cuando, la fe y la paz se asome a nuestra vida. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

El día es hoy.

Igual el día es hoy, el día de empezar ese libro que tanta pereza te da, de ver esa película que tanto tiempo lleva en tu lista, de comprarte esa camiseta que tanto te gusta, de empezar algo nuevo, de dejar atrás el pasado, de empezar una nueva historia, de visitar lugares con encanto. 
Igual el día es hoy, el día de comenzar a luchar por tus sueños, pero luchar de verdad; el día de buscar esa esperanza perdida, de fijarte más en lo que te rodea y ver lo bueno en las pequeñas cosas, de dejar esa timidez que te hace pequeña y convertirte en alguien grande.
Igual es hoy el día de cumplir con lo prometido, de enamorar con los actos y no con las palabras, de hacer todo eso que antes no te atrevías a hacer, de dejarte llevar por el momento, de dejar las ataduras, de dejar las dictaduras. 
Igual es hoy el día de ser, de creer y pensar. Igual es hoy el día de convertirse, transformarse y cambiar. Igual es hoy el día de llorar de alegría y combatir la pena. Igual es hoy el día de volver a las viejas formas de querer y ser querido. Igual es hoy el día de tirar a la basura lo malo y reciclar todo lo bueno que se pueda. Igual es el día de pensar, tragarse el orgullo y pedir perdón. Igual es el día de escuchar, olvidar lo malo y perdonar. Igual hoy es el día de intentar, de creer, de ilusionarse. 
El día es hoy porque mañana igual ya no pueda ser, no deba ser, no quiera ser. El día es hoy porque mañana puede que no sin más. El día es hoy porque mañana puede que sea tarde simplemente para ser lo que es. 
Mira, atenta. El día de cumplir los sueños es hoy porque hoy es una realidad, porque hoy es el día, porque el hoy existe y el mañana no se sabe. 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Vuelves porque jamás abandonaste. Jamás abandoné.



A veces es bueno irse, alejarse de todo eso que nos hace felices y darse cuenta de cuanto importan esas pequeñas cosas. A veces es bueno dejar marchar muchas cosas para abrirle las puertas a muchas otras nuevas que, tal vez, sean mejores que todo lo anterior. A veces también es bueno equivocarse para saber rectificar, aprender de los errores, crecer como persona y darse cuenta de lo que sí y lo que no. A veces soltar las cosas viene bien, marcharse para luego volver seguramente mejor que como te fuiste. 
Alejarse y curar es bueno. Alejarse y sanar es bueno. Alejarse y vivir es bueno. Alejarse y nunca dejar de querer también es bueno. 
Debes aprender a diferenciar, diferenciar entre las diferencias. Debes aprender a diferenciar entre irse y olvidar, irse y continuar, irse y vivir, irse y abandonar. 
Recuerda que podrás irte, podrás intentar olvidar, podrás dejar de querer, podrás continuar pero jamás abandonarás o, más bien, jamás te abandonarán todos esos recuerdos que quizá, de vez en cuando, estén guardados y creas olvidados. 
Algún día todo volverá, todo estará en el sitio en el que lo dejaste antes. Algún día volverás porque te fuiste un día, porque creíste abandonar, porque creíste poder continuar lejos, sin recuerdos. Pero no. 
Jamás abandoné. Jamás abandonaste. Jamás querrás dejar atrás todo eso que fue bueno, que te dejó tanto bueno, que siempre tendrá algo grande en ti. Jamás abandonaste. Jamás abandonarás. 
Vuelves. Vuelves porque algo o alguien te lo pide. Vuelves porque todo sigue en su sitio. Vuelves porque tú de nuevo estás ahí. Vuelves porque sigues allí aunque estés en otra dirección. Vuelves porque la soledad de no estar ahí te consume. Vuelves porque irte fue una experiencia. Vuelves porque jamás dejaste de querer.
Vuelves porque jamás abandonaste. 
Jamás abandoné.  




lunes, 30 de noviembre de 2015

Extraño todo lo que fue...

Te extraño porque un día esto fue grande. Te extraño porque antes esto fue importante. Te extraño porque me sale de dentro. Te extraño porque a pesar de todo algo me recuerda a ti. Te extraño porque todo ha cambiado. Te extraño porque fuiste importante. Te extraño por todo eso que nos dimos. Te extraño porque fuiste un gran punto de apoyo. Te extraño porque los momentos serán eternos.
¿Recuerdas los días de sol?, ¿recuerdas las mañanas o tardes de cafés?, ¿recuerdas las conversaciones?, ¿recuerdas los consejos?, ¿recuerdas las alegrías compartidas y las penas repartidas? 
Yo sí. ¿Ya se te olvidó? A mi jamás. 
No olvido nada, no olvido nunca. No olvido porque gracias a todo eso ahora estoy aquí, he llegado hasta aquí, tú eres parte de mi y espero yo ser parte de ti. Espero, realmente, haberte ayudado a ser mejor persona. Espero, de verdad, que jamás se me olviden tantas lecciones de valentía y fortaleza que me diste. Espero, de todo corazón, que todo te vaya de muerte, que busques en otra persona esos consejos que yo ya no te daré, que alguien más te haga volver a vivir todo lo que algún día vivimos. 
Prometo no olvidarte, no olvidarme, no olvidarnos. Prometo que siempre estará tu voz dentro de mi, tu alegría esparcida por toda la habitación, todo esos consejos dentro de mi. 
Pero déjame extrañarte hoy. Déjame recordarte hoy. Déjame tenerte hoy aquí, a mi lado. Déjame pedirte por última vez perdón por no haber sido más valiente en algunos momentos, más sincera en muchas ocasiones, más cariñosa cuando más me necesitaste pero así soy. Me tomaste así y ahora ambas nos alejamos... 
Quizá esto haya sido lo mejor... al menos, sé que para mi sí. Sé que poner distancia a todo lo que nos dimos es lo mejor. Yo ahora estoy bien y sé que tú también. Eso es lo que cuenta.
Aunque, realmente, no sé si te extraño a ti o a todo lo que fue. Creo que es más lo segundo que lo primero pero no importa. 
Supongo que alguien volverá a ser tanto como fuiste tú, supongo que alguien volverá a darte los mejores consejos y a mi más de lo mismo, supongo que algún día todos estos recuerdos solamente nos harán sonreír y sentir que hubo un tiempo en el que nos tuvimos la una a la otra. 
Pero, bueno, también supongo que nada es para siempre... excepto mi deseo de que seas eternamente feliz. 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Solamente eso. Solamente todo. Solamente.

Quiéreme cuando ya nadie esté, cuando las luces de la calle se enciendan, cuando el primer rayo de sol acaricie nuestros cuerpos, cuando la lluvia caiga fuerte, cuando la nieve se haga presente, cuando la primavera nos enamore, cuando el otoño desvista los árboles, cuando el verano nos achicharre, cuando el invierno nos congele. Quiéreme cuando ya nadie lo haga, como nadie lo ha hecho, como cuando ya no hay nada después. Quiéreme como si fuera el final, como si solamente fuera el principio. Quiéreme como se quiere a la nada y al todo, como cuando no queda nada, como cuando queda todo. Quiéreme como nunca y como siempre. Quiéreme.
Dame todo eso que pensaste jamás darme, dame todo lo que no tengas, dame el calor y el frío, dame la noche y el día, dame lo bueno y lo malo. Dame todo de ti porque no dudes que tendrás todo de mi. Dame.
Toma todo lo que tengo, todo lo que soy, todo lo que seré contigo porque lejos de ti no hay nada. Toma los días grises, las tardes de sofá, manta y película, los fríos inviernos, las calurosas tardes de verano, el tímido atardecer de otoño y el bonito color de la primera. Toma.
Ámame con mis defectos y virtudes, con mis buenos y malos momentos, con mi buen humor y mis enfados, con coleta o pelo suelto, en chándal o vestido. Hazlo como tú sabes, como tú quieras. Pero hazlo. Ámame. 
Hazlo todo y déjame con todo. Todo lo tuyo y todo lo nuestro. Absolutamente todo y absolutamente nada. 
Porque soy toda de ti, porque soy todo tú. Porque eres todo de mi, porque eres todo yo. 
Solamente eso. Solamente todo. Solamente tú y yo. ¿Tan difícil es? Solamente. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Te prometo. Lo prometo. Me prometo.



Poco a poco te borro. Poco a poco empiezo de nuevo. Poco a poco sonrío. Poco a poco dejas de doler. Poco a poco todo viene de cero. Poco a poco salgo a flote. Poco a poco te alejo un poco más de mi. Poco a poco me convenzo de quererme. Poco a poco sale este poco que me diste y que fue tanto, tanto. 
Lentamente te olvido, olvido tu aroma, olvido tu voz, olvido tus recuerdos. Lentamente cicatrizo las heridas, evito más trampillas, me alejo de todo eso que algún día fue tan nuestro.
En un tiempo no muy lejano espero encontrarte de nuevo, encontrarte y darme cuenta de que ya no eres nada, que ya no estás aquí, muy dentro de mi. En un tiempo prometo verte, abrazarte y desearte todo lo mejor, todo lo bueno que quizá nunca te supe dar yo. Prometo mirarte a los ojos y no sentir nada más, tocarte y que ya no duelas, verte y no morirme de las ganas de volver a empezar contigo, solo contigo.
Prometo que aunque estés a mi lado ya no te siento tan cerquita, que aunque estés a mil kilómetros ya no te necesito aquí, a mi vera. Prometo que te prometí tanto que ya no voy a cumplir nada. Prometo que te estoy dejando de pensar, que nada me recuerda a ti como antes, que estoy bien. 
Prometo que he vuelto a empezar, como puedo. Prometo que puse punto final a aquella historia y que ahora estoy escribiendo una nueva, con otros protagonistas y en el que tú ya no estás. Prometo que no te juzgo, que nunca más lo haré, que estaremos bien. 
Prometo que te deseé siempre lo mejor, que nunca quise dejarte ir pero tú decidiste alejarte.
Prometo que de nada sirve prometer, que aquellos para siempre me lo demostraron de sobra. 
Prometo que esto ya no duele...
O sí. 
Pero prometo que si esto aún sigue doliendo algún día dejará de doler. 
Lo prometo. Me prometo todo. 


jueves, 12 de noviembre de 2015

Dolor. Ese dolor que nos hace fuertes.

Duele despedirte, decir adiós a algo que fue demasiado grande, mirar hacia adelante y no ver el futuro que tenías pensado en un pasado. Duele simplemente la ausencia de algo o de alguien, la falta de momentos, los errores cometidos, las ganas de enmendarlos, las oportunidades desperdiciadas.
Duele no poder abrazarte fuerte a esa persona ahora, saber que antes no tuviste el valor de mirar a alguien a los ojos y decirle ese te quiero que ahora pesa sobre tus hombros. 
Duele el respirar un aire contaminado de falsas esperanzas, los sueños rotos, la confianza perdida. 
Duele tener que cambiar el rumbo de la vida, ver como el destino cambia de forma, como las barreras son más altas, como los pasos cada vez son más cortos y la distancia mayor.
Duelen los recuerdos, los besos, los te quiero. Duelen hasta las cosas más insignificantes, lo que jamás creíste que dolería. 
Duele el tiempo perdido, las lágrimas derramadas de más, los pocos ratos de risa, el estrés acumulado, las palabras que no se dijeron por miedo a la respuesta, las frases inconclusas, los malos ratos y hasta los grandes instantes compartidos.
Duele mirar una foto y ver como las cosas han cambiado, como hemos cambiado, como habéis cambiado. Duele ver que nada dura eternamente, que las promesas se rompen, que los para siempre no existen. Duelen las canciones que  nos traen recuerdos del pasado, recuerdos que hay momentos en los que crees olvidados. Duelen los lugares que te transportan a tiempos quizá anteriores. Duele el dolor.
Y duele porque quizá debe de doler, porque los errores están para recordarlos y no volver a cometerlos, porque los recuerdos son lo más valioso que tenemos, porque la música dice todo eso que no tenemos huevos a decir, porque sí. 
Algún día, quizá, todo cambie y deje de doler. Pero mientras deja que duela, que las heridas escuezan y cicatricen, que los sueños que ya no serán cumplidos permanezcan en ti para mantener un brillo de esperanza. 
Por ahora, deja que el aire que duele corra por tus venas, que se te meta dentro, que te haga fuerte. 
Pronto o no tan pronto todo cambiará, la gente cambiará, dirás adiós o tal vez hasta pronto. 
Porque duele, sé que duele pero... pero que duela es bueno. A todos nos duele algo, a todos nos duele alguien, a todos nos duele el dolor, a todos el dolor nos hace fuertes. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

A veces.

A veces el camino se pone cuesta arriba, a veces lo de esquivar baches no es lo tuyo, a veces no hay bastones en los que apoyarse, a veces la vida se pone en tu contra o el rumbo de tu destino cambia. Sí, a veces se tienen malos ratos, caídas inesperadas y más dolorosas de lo que uno acostumbra. Sí, a veces lo malo gana sobre lo bueno, las salidas se cierran y las ganas de seguir se van agotando. 
A veces todo se acaba antes de tiempo, sucede lo inesperado, sucede lo que no debería haber sucedido. 
A veces, simplemente, ocurre algo que te da la vuelta a la tortilla. 
Y la vida se consume entre a veces y muy de vez en cuando. Y la vida va pasando lenta o rápida. Y, a veces, la vida no nos da todo eso que nos gustaría, no nos muestra su mejor cara y nos da motivos para suspender la lucha. 
Pero, entonces, a veces te levantas después de la caída más dolorosa hasta el momento, llegas poco a poco y después de mucho esfuerzo a la cima de esa cuesta y, pum, las vistas son mucho más bonitas que desde abajo. A veces, después de inevitablemente caer en ese bache te levantas y sigues con todo y la herida porque, como dicen por ahí, el tiempo cura y cicatriza las heridas. Pero, a veces, tu mejor bastón eres tu mismo, tus sueños e ilusiones. A veces ese bastón que necesitas o ese pequeño impulso es todo eso que tienes dentro de ti. Búscalo, búscalo porque lo vas a encontrar.
A veces es muy de vez en cuando. A veces es siempre. A veces es ahora. Pero a veces es salir adelante siempre. 
A veces. 

martes, 3 de noviembre de 2015

Sé tú, perfecta imperfección.

Mírate. Mírame. ¿Lo ves? Somos completamente diferentes. Somos distintas. Somos eso que se dice perfectas imperfecciones. Como todos. Como nadie. Tú eres tú. Yo soy yo. Los demás... pues son los demás. 
¿Qué más da?, ¿qué más dan tus defectos?, ¿qué más da tu color de ojos?, ¿qué más da si vas en chándal o en vestido?, ¿qué más da unos nike que unos playeros sin más?, ¿qué más da la ropa de marca o la rosa de la tienda del pueblo? ¡Qué más da! ¡Qué más les da!
Tú eres tú. Tú eres perfecta. Eres perfecta con esa sonrisa tan perfectamente imperfecta, con esa coleta de lado, recién levantada, con pijama o en vaqueros, con el chándal de andar por casa o con ropa de gala. 
Eres perfecta así. Eres perfecta con esa vocecilla, con esa sonrisa, con esos ojos, con ese pelo, con ese cuerpo. ¡Eres perfecto!
Que sí, que podrán hablar, criticar, opinar... pero, ¿qué más te da a ti? Tú eres así porque te gustas así, tú eres así porque así eres. Eres y simplemente estás. Eres por ser, por existir. Eres por y para siempre. Eres tú. Tú misma. 
No sigas cánones estúpidos, no quieras ser lo que no eres, no quieras ser como esa famosa de la revista, no quieras cambiarte.
¿Cuántas veces más he de repetírtelo? Eres per-fec-ta. 
Quiérete tú, gústate tú, ámate tú, lucha tú, enamórate tú, complácete tú, sonríe tú, sé feliz tú. 
No intentes complacer a nadie más que a ti, no intentes gustarle a alguien más que a ti, no intentes cambiarte para enamorar a cualquier persona que se te antoje. 
Si vas a cambiar que sea porque tú lo necesitas, porque tú quieres, porque tú ya lo necesites pero nunca olvides que así o de cualquier otra forma vas a ser perfecta siempre y sin dejar de ser tú misma. 
Sé tú, perfecta imperfección. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Sonrío.

Sonrío porque me lo merezco, porque entendí que lo bueno aún está por llegar, porque no mereces la pena, porque estar mal no vale para nada.
Sonrío porque quiero, porque alguien me querrá, porque hay que luchar. 
Sonrío porque el aire se me iba entre tantos malos ratos, porque los buenos somos más, porque queda mucho camino por recorrer, porque los caminos muchas veces se separan para, quién sabe, volverse a unir en algún momento.
Sonrío porque necesito sonreír, porque es mi mayor símbolo, mi mejor arma contra todos y hasta contra mi misma. 
Sonrío porque este texto merezca la pena, porque esta vida merezca, porque todas las canciones del mundo me hablan de sonreír, de sonreírte, de sonreírme.
Sonrío porque hoy dependo de mi, porque soy yo, porque sonrío yo, porque me río de mi misma, porque mereció la pena todo lo que ha pasado, porque después de todo algo vendrá. 
Sonrío por la vida que aún está por vivir, por la vida que ya se vivió. 
Sonrío porque el cielo hoy es gris pero mañana será más azul que nunca, por el verde de la primera y el marrón del otoño. 
Sonrío por esas personas que están ahí, por joder a las que me quieren ver jodida, por las que han de aparecer.
Sonrío por los momentos pasados, por los momentos futuros, por las piedras en las que he tropezado, por los baches que he esquivado, por todo lo que se pueda interponer.
Sonrío. Río.
Sonrío. Simple y sencillamente... sonrío.


lunes, 26 de octubre de 2015

Cenizas.

Se acabó. Se acabó lo que quizá nunca empezó. Se acabó lo que quisimos hacer tan nuestro que no fue de ninguno. Se acabó. Incompleto. Deshecho. 
No te juzgo. No me juzgues. ¿Qué más da ya? Quédate con tus recuerdos, si quieres. Yo me quedo con los míos, los cuales siempre guardaré en lo más profundo, con candado. Con candado para que sean eternos en mi, para que cuando quiera recordarte/recordarnos pueda hacerlo abriendo esa cajita en mi memoria. Y ten por seguro que sonreiré volviendo a vivir aquel te quiero y me saldrá la misma sonrisa de siempre. Y ten muy claro que me estremeceré igual que antes al pensar en todos aquellos abrazos... y me lamentaré por no tener todos esos que nos faltaron.
Pero se acabó. Se acabó. 
Ahora nos toca continuar, cada uno por su lado. Tu con ella o con nadie. Yo con nadie o conmigo misma. Porque se acabó y sí, me toca ver hacia delante pero me cuesta, ¿sabes? Porque no te tengo, porque todo mi futuro lo veía entre nuestros planes y se me olvidó la parte de "nada es para siempre", se me olvidó que todo lo que empieza acaba, se me olvidó crear mis propios sueños. Se me olvidó el yo.
Pero saldré de esta. Sin ti pero conmigo. No diré más, no pensaré más. 
No, no quiero volver a sentir... o tal vez sí. ¿Qué importa eso ahora? Me quiero querer a mi, como nunca antes lo hice. Quiero vivir por mi, sonreír por mi. 
Seguiré. Con todo y mi corazón hecho cenizas. Y te deseo lo mejor, todo lo bueno que te puedas imaginar, todas las sonrisas que puedas pensar, toda la felicidad que te mereces. Y si el destino nos vuelve a juntar, ten claro que estaré ahí para ti, de la manera en que las circunstancias se den. 
Por ahora, paremos esto aquí. Estanquemos nuestra historia, nuestro presente. Vivamos cada uno su propia historia. 
No, no te preocupes por la reconstrucción de este corazón, sé pegarlo. Tampoco te preocupes por mi sonrisa, pronto la volveré a dibujar en mi cara. 
Ahora esparzamos estas cenizas, este amor hecho cenizas. 


sábado, 24 de octubre de 2015

Sé egoísta. Tú eres el ahora.

Estás ahí para todos pero, ¿quién está para ti? Te caes y tú sola te levantas. Se caen y tú ayudas a levantarlos a todos. 
Y te dan la puñalada de siempre, cuchichean cuando tú volteas pero cuando vuelves la mirada te devuelven una amplia y falsa sonrisa. 
¿Hasta cuándo va a seguir toda esta mierda? Hasta que te canses y, cuando te canses, seguirás ahí por el miedo a quedarte sola. 
Y lo sigues dando todo por las personas que te importa, por las que pondrías la mano en el fuego, por las que das todo... y, como siempre, sin esperar nada a cambio.
O eso crees. 
¿Tal vez sí esperas algo?
Claro, esperas que ellos estén ahí cuando los necesites, que te arropen cuando tienes frío, que te sequen las lágrimas cuando tus ojos lloran, que sean un punto de apoyo, que sirvan de bastón cuando cojeas, que te den todo al igual que tú lo das por ellos.
Pero eso, como siempre o como nunca, no sucede. Te quedas esperando, te quedas mirando la gente pasar... tu gente. Y nadie hace nada. Y tú lo haces todo por ellos y por ti misma. 
Lloras en silencio y nadie llega a secar tus lágrimas, te acurrucas abrazada a ese muñeco que te regalaron de pequeña y nadie llega a abrazarte fuerte, te autoconvences de que "todo está bien" porque nadie te susurrará al oído que al final todo pasa, te apoyarás en todos esos sueños ingenuos que tienes cuando cojeas porque nadie vendrá a ser tu punto de apoyo... y decides darte todo a ti, decides entregar cada una de las palabras de aliento a ti misma.
Te conviertes. Te transformas. Te haces fuerte. Te mantienes ahí. Sigues. Continúas. Sin ellos, pero contigo. Apoyándote a ti. Siendo egoísta, aunque duela. Eso, sé egoísta aunque no sea fácil. Si alguien antes pudo, tú ahora también puedes. Preocúpate por ti. Preocúpate por nadie.
Tú eres el ahora.  

jueves, 22 de octubre de 2015

Nos pasamos media vida...

Nos pasamos media vida intentando ser lo que nunca conseguiremos ser. Nos pasamos media vida intentando aparentar. Nos pasamos media vida creyéndonos nuestras propias mentiras para que suenen más a verdad. Nos pasamos media vida creyendo que somos más que esa otra persona. Nos pasamos media vida queriendo querer. Nos pasamos media vida queriendo que nos quieran. Nos pasamos media vida intentando parecernos a esas modelos de revistas. Nos pasamos media vida editando nuestras fotos, intentando que no se vea esa cicatriz de la cara por el miedo a no estar a la altura de la moda. Nos pasamos media vida no pasando de la mierda que digan los demás sobre nosotros. Nos pasamos media vida juzgando. Nos pasamos media vida no dándonos cuenta de que igual nosotros somos peor o igual que ese a quien criticas. Nos pasamos media vida entre apuntes, teorías y ciencias. Nos pasamos media vida sin aprovecharla. Nos pasamos media vida sin vivir.
Es que, ¿no crees que va siendo hora de gastar esa otra media vida que te queda en hacer algo por ti? Sí, algo por ti y para ti. No sé. Algo que quizá parezca complicado... pues no, hazlo simple. Busca la manera de hacerlo simple. 
Te propongo el reto de que te pases tu otra media vida siendo tú misma, no aparentando lo que no eres, dejando las mentiras a un lado y creyéndote tus propias verdades, creyéndote lo que eres de verdad y no lo que crees ser o quieres que crean, queriendo sin importar si te quieren igual, siendo tú misma, con tu cuerpo y tus manías, con tus gustos. Pásate la otra mitad viviendo sin filtros y retoques, con esas preciosas marcas de guerra en la cara, pasando de lo que los demás digan o hagan, sin juzgar. Consume el tiempo entre risas, fiestas y alegrías.
¿Lo demás?, ¿lo malo? Eso déjalo. Deja que se consuma como ese cigarro después de darle la última calada. Lo demás deja que se vaya. A los demás ya le has dado demasiada importancia en la otra media vida perdida.

Ah, y por favor, nunca olvides quién eres realmente.

lunes, 19 de octubre de 2015

Y te extraño, me extraño, te olvido y me olvido.

Y hoy te extraño. Hoy te extraño porque antes te tuve, porque alguna vez estuviste ahí, porque todavía sigues aquí, muy dentro de mi. 
Hoy te extraño como se extraña el verano en invierno, como el mar extraña la sal, como la playa extraña a los veraneantes, como se extraña al sol cuando se esconde de esa nube, como al aire para respirar.
Pero estoy aquí, avanzando, luchando, continuando. Nuevamente en el punto de siempre o tal vez en otro muy diferente al de ayer. ¡Qué se yo! Pero continuando. Siempre adelante. Contigo o sin ti. Conmigo. 
Y te extraño porque puedo, porque a veces viene bien, porque alguna vez existió algo grande, porque lo podíamos haber tenido todo, incluso más de lo que ya existía.
Hoy te extraño. Mañana no sé. 
Y se consumen los minutos del día, los días del calendario, los calendario por los años... 
Todas esa promesa se esfumaron y hoy las extraño. Extraño tanto, tanto que hasta duele. 
Todas esas promesa se quemaron con el último adiós pero todavía se pueden ver las cenas, pero todavía existen quemaduras, pero todavía hay brechas...
Seré fuerte, más de lo que yo misma creía que podría llegar a ser. Y me mantendré tenaz hasta el final de todo. Seré fuerte por mi, únicamente por mi. Porque aprendí a ser egoísta, ya que al fin y al cabo, ¿de qué sirve mirar a los demás? De nada. Luego nadie volverá a estar para ti. 
Y te extraño. 
Y extraño a la yo de antes.
Y quiero a la yo de ahora.
Y te olvido.
Y me olvido.
Ya te olvidé. 


martes, 13 de octubre de 2015

Cuando se siente todo.

¿Sabes eso que se siente cuando se siente todo?, ¿sabes eso que se siente cuando se extraña cada minuto al lado de alguien?, ¿sabes cuando ese alguien se está convirtiendo en un todo?, ¿sabes cuando quiere tenerlo todo?, ¿sabes cuando crees que ese todo es él?, ¿sabes cuando sobran las palabras?, ¿sabes cuando todas las palabras de tu boca lo definen a él?, ¿sabes quién eres tú cuando es él?
Y te hace sonreír, te levanta de las mil y una caídas, te da palabras de aliento, te da esa palmadita de comprensión en la espalda, está ahí cuando más lo necesitas. Y los minutos pasan lento cuando no sabes de él, cuando no hablas con él. Y el tiempo pasa deprisa cuando lo tienes ahí, aunque sea detrás de una pantalla, cuando simplemente te dice una tontería y te saca la mayor de tus sonrisas.
Entonces te das cuenta de que lo que nunca quisiste, pasa; que lo que no tenía que pasar, pasó; que está dentro, que es tarde para rectifica, que lo quieres más de lo que antes habías querido. Pasó que ahora eres una cursi empedernida, que escuchas canciones de amor que jamás pensaste escuchar, que le dices cosas bonitas sin importar las imbecilidades que él pueda estar pensando de ti, que lo quieres proteger de todo, hasta de ti misma, sin darte cuenta que no haces más que hacerte daño. 
Y quieres ir rápido, quieres que todo suceda de la nada, quieres matar el tiempo con sus abrazos...
Estás extraña, te niegas, pero te ilusionas. Pasó. Pasó porque igual sí tenía que pasar. Y lo aceptas pero, a la vez, te niegas. 
No. 
Sí.
¿Tal vez?
Pero de sobra sabes que sí, que esa cursilería no es más que fruto de eso que ahora tu corazoncito ingenuo está sintiendo, no es más que lo que tú misma te niegas a aceptar. 
Y lo dices, lo sueltas todo: "Cállame a besos, ahógame a abrazos. Cállame ahora, quedémonos así para siempre. Sé yo, yo seré tú. Seamos una única persona. Ven. Levántame."
Porque es eso, lo que llevas negándote dos años, eso que siempre decías que no existía, que no lo volverías a sentir jamás. 
Y lo dirás, lo dirás ahora, hoy. Porque este tipo de certezas solo se presentan pocas veces en la vida.
Lo quieres. 

domingo, 4 de octubre de 2015

El hubiera no existe.

Ojalá nos hubiéramos cruzado mucho antes, quizá la historia hubiera sido diferente. Ojalá hubiéramos empezado por el principio y no nos hubiéramos saltado toda la historia. Ojalá hubiéramos callado todo lo que guardamos en silencio y hubiéramos hablado todo lo que nos dijimos. Ojalá tú aquí y yo contigo. Ojalá yo ahí y tú conmigo. 
Ojalá hubiéramos encontrado una manera de cambiarlo todo y dejarlo todo igual salvo el final. Ojalá hubiéramos intentando todo después de habernos dado mucho más. Ojalá tu ahora estuvieras aquí para seguir creando planes.
¿Qué hubiera pasado si todo aquello que soñábamos lo hubiéramos hecho realidad?, ¿quién seríamos nosotros ahora?, ¿qué serían todos los demás?
Ojalá los recuerdos no me asaltaran cada día más, ojalá que tú no fueras mi recuerdo, ojalá que el hubiera existiera, ojalá que hubiéramos seguido luchando.
Intentarlo una vez más. Ese fue nuestro error. Si todo hubiera quedado donde lo habíamos dejado quizá ahora nuestros miedos no serían mayores que nuestras ganas de volver a empezar con alguien más. Ojalá no hubiéramos cometido siquiera el error de cruzarnos en aquella estrecha calle u ojalá nunca me hubieras mirado aquella fría noche de invierno cuando nos vimos por segunda vez. Ojalá no hubieras sido tanto y me hubieras dejado sin nada. Ojalá no me hubiera arrepentido. Ojalá no hubiéramos. Ojalá nada. Hubiera mucho.
Pero. Bueno. Eso. 
Sabes todo y a la vez no sabes nada. 
Y yo sé algo: de nada vale arrepentirse. De nada vale todo esto. De nada sirve. Para nada es.

Que no, no existe, el hubiera no existe. Solo queda la continuación.


domingo, 27 de septiembre de 2015

Hay quien sabe ser magia...

Hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo. 
Hay quien te sonríe sin querer, que te regala su punto de apoyo, que comparte cada día de la semana, que te enseña que hay cosas por las que sí  merece la pena luchar, que abren la cortina y llenan la habitación de luz. 
Hay quien llega sin ser llamado, se planta a tu lado y te da su mano para continuar. Hay quien llega tarde y sabe más de ti que tú misma. Hay quien se convierte en un importante motor que te impulsa a salir de dentro de ti misma y demostrar cuánto vales realmente. 
Hay quien ni siquiera sabe de ti, que no se imagina la capacidad que tiene de ayudarte en un mal momento. Hay quien no entiende como alguien puede llegar a ser tanto siendo tan poco. Hay quien te anima cada mañana a luchar un día más por los sueños, que te motiva a volver a empezar cuando quieres rectificar, que crea en ti algo nuevo por lo que luchar momento a momento.
Hay quien crea vida con su alegría, quien crea aire con su mirada, quien crea ilusión con su presencia, quien crea esperanza con sus palabras, quien existe y te hace existir a ti. 
Hay quien no entiende nada pero entiende todo. Hay quien ama sin importar a quién o cómo. Hay quien está aunque no esté. Hay quien es tu incondicional aunque nunca haya tenido nada de ti. Hay quien te da su aire para que tu respires. 
Hay quien no.
Hay quien sí.
Hay quien quizá.

Hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo. 


jueves, 24 de septiembre de 2015

Por favor, sonríe mañana.

Lluvia. Frío. Tristeza. Recuerdos.
La música suena lenta. Los minutos pasan despacio. El tiempo se detiene demasiadas veces y se apura cuando debería hacer todo lo contrario. 
El café se enfría entre tus manos congeladas. Las lágrimas acarician tus mejillas. Los recuerdos te ahogan lento. 
Y te olvidas del presente, de ahora. Y esa gota de lluvia que acaba de caer en tu ventana te transporta a aquel primer beso, a aquel primer "te quiero", a aquel lejano comienzo. Regresas al presente cuando esa canción que tanto te gustaba empieza a sonar. 
Como han cambiado las cosas, como cambia la gente, como te cambian las circunstancias. 
Y viajas a la última vez, al último momento y te encantaría que fuera eterno.  Lo haces eterno en tu memoria.
Cierras los ojos. La música cesa, las lágrimas se vuelven a agolpar en tus ojos. Los recuerdos te sobrepasan. Todo se acabó. Todo eso se acabó. Toca volver a empezar y eso duele. Te derrumbas. Lloras. Y eso está bien, porque llorar está bien. Eliminar lo que duele a través de las lágrimas está bien.
Llora hoy. Por favor, sonríe mañana. Sonríe muy fuerte.


domingo, 20 de septiembre de 2015

Te digo adiós y así me despido...

Adiós. Hasta pronto quizá. Hasta siempre seguramente. Me despido porque ya no hay nada más después de esto. Me despido porque hasta aquí llegamos ambos. Me despido porque ya no merece la pena alargar más esto. Me despido porque tú lo estás deseando y a mi me está doliendo. Me despido porque odio las despedidas. Me despido porque necesito hacerlo.
¿Ves? ¿Me ves? Mírame. Observa cada uno de mis gestos, cada una de mis miradas, cada sonrisa, cada movimiento... obsérvalo porque esto es parte de ti también. Fíjate bien en todo porque hoy hay mucho tuyo dentro de mi y sí, me encanta que esta sea la forma en la que te vaya a recordar. Te recordaré en mi porque yo seguramente también esté en ti. Porque sé que ambos nos dimos muchos, porque aún nos debemos tanto y poco nos queda para darnos.
Voltea. Vete. Escapa. Aléjate. No, ni siquiera me digas adiós, ¿para qué? Ya lo he hecho yo y es suficiente. No alarguemos más esto, no hagamos algo que queremos que sea instantáneo en una eternidad. Por favor. Si no es por mi hazlo por ti...
No. Déjame abrazarte una vez más, darte las gracias en silencio por tanto y por tan poco, decirte susurrando que nunca habrá alguien como tú, que nunca nadie ocupará tu lugar, que nada será lo mismo ahora. Déjame recordarte una vez más con la mirada todos los recuerdos que ahora se agolpan en mi mente, recuerda todo lo que quizás creías olvidado, recuerda... Recuérdame.
No te vayas todavía, ¿no crees que tal vez sea demasiado pronto? Por favor... quédate y vivamos un poco más.
¿No? ¿Por qué?... Entonces, ¿definitivamente te tengo que decir adiós? No me gustan las despedidas y lo sabes pero...
Te digo adiós,
y así me despido,
hay tanto de ti
que siento ahora mío.
Si hay paraíso,
apuesto que sí,
envuelto en el cielo,
quizá estés allí...

Pero no, tu tren ya se marchó. Y sí, te digo adiós, mas no me despido... porque en cada recuerdo presente estarás y en cada consejo... allí vivirás.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Vuelves... volverás.

Entonces vuelves al principio del final. Todo acaba y todo vuelve a empezar. Comienzas a extrañar lo que antes pasó inadvertido por delante de tus ojos.
Vuelves al mismo sitio donde tiempo atrás dejaste todo estancado. Vuelves como regresa el invierno. Vuelves como vuelven los pájaros al nido. Vuelves, siempre vuelves.
Ahora valoras las cortas tardes de café, las escasas partidas de cartas en el bar de siempre, las mañanas calurosas, las noches eternas, las resacas "homicidas", los despertares sin voz... Ahora extrañarás hasta el dulce cantar mañaneros de los pájaros, las sábanas de esa cama habitual, la brisilla escasa pero fresca de los anocheceres, el aroma a naturaleza, el brillo del sol, su última sonrisa reflejada en las cristalinas aguas de tu paraíso favorito. 
Y volverás a todo eso. Pero vuelves a continuar lo que antes dejaste parado, estancado. Y quién sabe lo que esta segunda parte te traerá.
Pero vuelves...
Pero volverás. 



sábado, 29 de agosto de 2015

Hoy por mi, ya no por ti.

¿Cómo hago para decirte que me duele perderte?, ¿cómo te explico que me mata tenerte?
Sé que es complicado, sé que soy complicada pero así soy yo. Te diría que "o lo tomas o lo dejas", que "no me importa" pero, ¿a quién hemos de engañar? Nadie sabe más que yo lo que hay aquí dentro, nadie sabe como yo cuanto lleva aquí escondido, tampoco cuanto más he de aguantar.
Me caí una, dos... y me volví a levantar. Y estuve ahí para ti y sigo ahí por ti. Pero, ¿hasta dónde vamos a llegar?, ¿cuánto más he de aguantar?
Difícil, complicado. Aposté y me equivoqué. ¿Cuántas veces más tendré que apostar y probar suerte? Me canso de hacerlo. Me canso de apostarle a esto, al "nosotros", al "algún día llegará" que nunca llega.
¿Y si me apeo del carro y nos estancamos aquí? Sí, tú seguirás como siempre. Yo seguiré como nunca. Sin ti. Sin mi. Sin promesas y esperanzas.
Pues me apeo. Me rajo a seguir con una lucha que ya está más que perdida. Y me bajo de las ganas de tenerte y el medio a perderte y, mientras, me subo al carro de las ganas de ser yo, de quererme yo, de aprender yo, de luchar por mí misma.
Y me aprenderé tu costumbrado "si te he visto no me acuerdo". 
Y aprenderé a ser fuerte ya no por ti, si no por mi.
Apostaré por mi.
Ganaré por mi. 



jueves, 20 de agosto de 2015

Hasta siempre, alegría de mi infancia.

Hoy se fue la sonrisa de mi infancia, quien nos enseñó a muchos a reír a carcajadas, la que sin pedir nada a cambio nos hizo en pocos minutos los más felices del mundo, la que se fue dejándonos el legado de alegría en forma de cine.
Adiós a la tonta del bote, a la hermana, a la gemela, a la graduada... adiós eternamente.
Ayer nos hizo llorar de risa, hoy nos hace llorar al despedirla.
Y me quiero despedir así, sin historia, guardándomela dentro, callándome algo para mi. Hoy me despido aquí porque quiero, porque me da la gana, porque es mi blog y escribo y digo lo que quiera. 

Adiós, Lina. Hoy te vas pero nos dejas tu risa, tus películas, tu historia en película, tu teatro, tu Latina. Hoy nos dejas cientos de formas de continuar con tu recuerdo. 
Hasta siempre,
               alegría de mi infancia.




martes, 11 de agosto de 2015

Miedo.

Miedo. Miedo a amar. Miedo a odiar. Miedo a perder la esperanza. Miedo a escribir. Miedo a sentir. Miedo a dejar ver. Miedo a ser uno mismo. Miedo a dejarse llevar. 
Miedo a empezar de cero. Miedo a caer. Miedo a tropezar nuevamente con la misma piedra. Miedo a aprender de los errores. Miedo a errar. Miedo a fallar. Miedo a soñar. Miedo a sonreír. Miedo a confiar.
Miedo. Complejo y simplemente miedo.
Miedo a amar a esa persona, a dejarse llevar mucho más lejos de lo que antes se había llegado.
Miedo a decir lo que se piensa por el maldito qué dirán.
Miedo a intentar levantarse de una caída tras cometer un error por el miedo a que vuelva a suceder.
Miedo a confiar porque antes ya nos la han dado y aún nos duele la herida.
Miedo a que la inspiración se vaya, a que los textos no fluyan, que la melancolía de vez en cuando se vaya de vacaciones y la monotonía se agarre a nosotros y nos suelte pocas veces.
Miedo a no dejarnos llevar por las ganas de sentir, vivir, pensar, soñar... Miedo por el hecho de poder confundirnos en el momento en que queramos dar nuestro verdadero ser.
Miedo por poder llegar a sentirnos nuevamente heridos.
Miedo por no intentarlo.
Miedo por volverlo a intentar.
Miedo a tanta confusión.
Miedo.


viernes, 26 de junio de 2015

"Hoy te dejo en libertad..."

Y otra vez caímos en la cuenta de que esto no tiene futuro, al menos no futuro inmediato. Volvemos a tropezar con la misma piedra pero supongo que volveremos a levantarnos como lo hicimos la otra vez. Caeremos y nos volveremos a levantar, volveremos a tropezar con la siguiente pero te prometo que yo, por lo menos, con esta no me vuelvo a topar.
No, prometo no mirar atrás. Prometo no volver la vista atrás y vernos pasear de la mano por el mismo sitio de siempre, a la hora de siempre. Prometo caer en la cuenta de que todo acabó cada mañana cuando me gire y ya no estés, no abrazarme a la almohada creyendo que eres tú, dejar de creer en "para siempre", cumplir cada promesa, empezando por esta.
Pero, dime, ¿qué harás tú? ¿Seguirás intentando ver como caen un montón más?, ¿continuarás susurrando cosas bonitas al oído o seguirás enamorando con esa sonrisa? Eh, ¿qué harás? Cuéntame, cuéntame más que me interesa mucho.
Por favor, prométeme una última cosa. O, más bien, varias, las que se me vayan ocurriendo. 
Prométeme que si de verdad también tú has tropezado te levantarás conmigo y me soltarás, no me seguirás y dejarás que las cosas sigan su curso. Prométeme que serás feliz, que harás a cualquier que sea la siguiente feliz, que no se volverá a repetir la historia, que... prométeme que no me olvidarás, por favor. 
Y es que, sí, sé de sobra que yo soy incapaz de borrar tan fácilmente las cosas que me han hecho sonreír en los peores momentos y llorar de la risa en los más felices. 
¡Yo que sé! 
Prométeme que dejarás de estar ahí para mi cada día para darme cuenta de que no debo seguir esperándote donde siempre, a la hora de siempre y sonriendo... como siempre.
No sé, creo que te olvido poco a poco, que la distancia sirve de mucho, que la sonrisa cada día es menos forzosa, que no te veo en nuestros sitios de siempre, que qué quieres que te diga. 
Que te dejo en libertad.




domingo, 21 de junio de 2015

Es el tiempo de disfrutar.

Consumirnos al calor como ese cigarro después de muchas caladas. Tostarnos como pollos asados tirados en la toalla. Embriagarnos de alegría. Enamorarnos a sonrisas. Desvanecernos de cansancio después de una larga noche. Achicharrarnos a abrazos después de mucho tiempo. Volvernos a encontrar. Salir hasta el cielo pase de negro a azul clarito entrelazado con el rosa del amanecer. Retomar viejas amistades. Regalar alegría. 
Atrás rencores, problemas, miedos. Arriba los caprichos, las ganas de vivir rápido, los trasnoches, las fiestas, los desvelos, las pocas ganas de levantarte cada mañana de la cama, el dormir hasta tarde, desayunar un domingo con una comida familiar, mirarte al espejo y ver las marcas de muchas tardes de "moreneo".
Empieza donde lo dejaste hace 9 meses, demuestra que el tiempo pasa y las experiencias te hacen cambiar. Crecer. Amar. Soñar. Sentir. Sonreír. Ser feliz.
Empieza a vivir, a disfrutar de las pequeñas cosas, a ser tú misma, a sentir lo que no te atrevías, a soñar y realizar esos supuestos imposibles. 
Sobre todo, sobre todos, por favor, sé totalmente, plenamente, eternamente feliz. Ah, y quédate con quien realmente merece cada uno de los minutos porque vale la pena.

martes, 16 de junio de 2015

Hasta pronto.

¿Os he dicho alguna vez lo mucho que odio las despedidas? ¿No? Pues ahora os lo digo. Las odio. Las odio por lo que representar, por ser el punto y aparte a una etapa, por crear recuerdos y no realidades, por marcar distancias, llenarme el corazón de nostalgia... Las odio porque de vez en cuando se me escapan las lágrimas y ODIO llorar en público, porque no me gusta dar abrazos y me gusta hacerme la fuerte. Es que sí, soy una maldita blanca. Lloro por todo, aunque me tenga que aguantar 3 horas para llorar y que nadie me vea, cuando estoy sola lloro. Y no, no me gusta. No me gusta emocionarme pero a la vez me resulta tan bonito... me resulta bonito porque sé que eso que he vivido, todo lo que ha pasado, los grandes momentos y hasta los baches merecen la pena. Sé que al final de cada etapa siempre hay una meta, pese a todos los obstáculos que puedan anteponerse a las victorias... siempre, todo, va a merecer la pena.
Yo hoy concluyo unos 9 meses que han tenido de todo, tanto malo pero, sobre todo, muchas cosas buenas. Me ha dado gente increíble, recuerdos para no olvidar, motes, risas y alguna que otra lágrima. He tropezado en muchas piedras pero he aprendido a levantarme, curarme las heridas, arreglar los agujeros que se hayan podido hacer en la ropa y continuar con una sonrisa. Porque, bien sabéis, que podré ir sin maquillar, mal peinada o con una ropa de pordiosera total pero, ¿y qué me decís del mejor complemente que puede existir en una persona?, ¿qué me decís de una sonrisa? Puede que la mía no sea la más bonita del mundo, que no sea la más "trident", la más recta o la más... yo que sé, pero de que existe y la paseo a donde quiera que vaya... está.
El caso es que, pese a haber pasado baches, a que la morriña se apoderará de mi en el 90% de los casos y a que no me guste para nada este ""pueblo"" porque soy de la tierra más bonita del mundo pues... lo voy a echar de menos estos 3 próximos meses por lo que este lugar acarrea, los recuerdos que se han creado aunque sea en tan poco tiempo, la gente... y el haberme hecho extrañar cosas que antes prácticamente ni valoraba.

Que no, que no me gustan las despedidas, ni que me vean llorar, ni que me abracen y mi acaricien la espalda de esa manera que muchos sabéis como para darme ese valor que quizá me falta. Tampoco me gusta intentar sonreír porque sé de sobra que se me notan las lágrimas acumuladas en los ojos... pero bueno.
Sé que volveré pronto, antes de lo esperado, y que nuevamente la morriña me asaltará, odiaré muchas cosas pero todo será un círculo que me volverá a llevar al mismo punto de adiós una y mil veces hasta el final...

GRACIAS.
Hasta pronto.

domingo, 17 de mayo de 2015

Vuelve a ser ella cuando antes fue por ti.

Las palabras ya no salen, las ganas se agotan, la ilusión se apaga, las lágrimas relucen, el corazón se cansa, la esperanza se pierde, la sonrisa se consume, el aire ya no llega, la vida ya cansa.
Y tú estás en donde siempre, sonriéndole a todas y enamorando a unas cuantas. Y ella sigue ahí, donde siempre, como siempre, hasta siempre esperándote, esperando la más mínima sonrisa, la más superficial mirada, el más mínimo guiño de simpatía. Ella entre tantas, en un montón, en las del montón. Ella, que siempre dio todo sin esperar nada, que vive de ilusiones, de sueños y esperanzas consumidas. Ella y tú. Tan diferentes pero tan iguales. 
Darlo todo por perdido nunca se le pasó por la cabeza, dejar de estar ahí sin pedir nada a cambio nunca fue una de sus opciones hasta hoy, hasta ahora. Se acaba todo, empieza algo nuevo. Empieza una nueva carrera por algo, empiezan a construirse nuevos horizontes, empiezan a desbaratarse las máscaras y vendas. 
Tú seguirás con tus sonrisa perfecta para todas y ella seguirá por otro lado esperando que alguien le sonría a ella y todo vuelva a empezar desde el principio. Quizás dentro de sí continúe la esperanza de tu sonrisa, de una mínima sonrisa hacia ella que, tal vez, la haga volver a caer pero, ¿quién sabe si ahora sí sea la definitiva? 
El caso es que ahora vuelve a empezar, borra todo lo anterior y comienza a preocuparse por sí misma, por lo que ahora quiere, por lo que ahora le ilusiona: sonreír porque tiene ganas. 


lunes, 4 de mayo de 2015

Que todo venga de cero.

Acabar con el pasado. Acabar con lo pasado. Empezar desde el principio. Empezar desde el presente. Empezar de 0, como si nada y como si todo. Empezar donde nunca lo dejaste. Pasar página y que esta esté en blanco. Comenzar a escribir. Un futuro por delante basándose en un presente muy de ahora.
Primera palabra, primera letra, primer comienzo. 
Sonrisa. Adelante con cada paso. Solo tú eres dueño de tu destino, solo tú puedes saber lo que vendrá después. Solo tú e improvisando. Tú eres la pluma que escribes tu propia historia, la historia interminable, la vida interminable. 
Entrelaza vidas, sonrisas y momentos. Entrelaza personas. Entrelaza historias. Entrelaza futuros aún por escribir. Entrelaza. Entrelaza entrelazando.
Piensa. Actúa. Imagina. Inventa. Empieza a escribir algo nuevo, diferente e importante. Escribe de 0, desde la primera hasta la última letra del alfabeto de tu vida. Como dice la canción: deja que todo "venga de cero". 
Aún no es tarde, tenlo claro. Nunca es tarde cuando la dicha es buena. ¿Quién sabe si ahora no tendrás muchas cosas mucho mejores? No sé, no sabes, no sabemos. A fin de cuentas... a fin de cuentas el hubiera no existe. 

¿Estás listo? ¿Preparado? ¿A qué esperas? Nueva página. Nueva pluma. Nueva redacción. Nuevo libro. 
Vamos, ¿a qué esperas para escribir? Es tu turno. Eres tú, solamente tú. ¡Adelante!