martes, 26 de agosto de 2014

"Joder, verano, cuanto te voy a echar de menos."

Y así, como vino se fue. Llegó siendo deseado. Llegó con la esperanza de ser mejor que todo lo anterior. Llegó con nuevas expectativas, con nuevos deseos, con añoranza de todo lo pretérito. Llegó, y como llegó se esfumó.
Verano. Tres meses de achicharre total, promesas por cumplir, deseos de nuevos comienzos, amores de verano, nuevas amistades, reencuentros con amigos que crees imprescindibles en un día a día. Sonrisas. 
Llegado ese primer día de verano crees que lo vas a tener todo, que lo vas a hacer todo. Crees que podrás cumplir esas promesas de hace 9 meses, que encontraras eso que tanto buscas, que llegará ese extraño amor de verano que todo lo puede, que las nuevas amistades serán para toda la vida y que esos amigos imprescindibles llegarán como siempre.
Nada a cambiado. El mismo escenario, la misma gente, el mismo calor... pero ya no está esa ilusión. Será que has crecido, que has o estás cambiando. Los amigos ya no son así. El amor de verano es eso, de verano, en unos días se esfumará. Las promesas han sido olvidadas por todos menos por ti. La esperanza ya se perdió. 
Todo ha cambiado, menos el lugar.
Pasan los días lentos, rápidos, normales... pasan, a fin de cuentas. Llegan nuevos comienzos, nuevos horizontes. Otra vez las promesas que ya sabes que no se cumplirán, las despedidas que ahora duelen y en un futuro serán simples tonterías, los amores de verano desaparecen y. ¿quién sabe?, quizás nunca más vuelvas a saber de ellos...
Podrás echar muchas cosas de menos, pero eso solo será al principio. Podrás creer que no podrás con todo pero algo te demostrará todo lo contrario. Podrás contar los días y darte cuenta de que para el próximo verano quedan 200 y muchos días, millones de horas y un porrón de segundos pero... ¿sabes algo? Cuando menos lo pienses, cuando menos te lo esperes el ciclo se volverá a repetir. 
Es que, a fin de cuentas, la vida es eso, un ciclo. La tierra gira, tu vida gira, tu vida cambia cada cierto tiempo para repetirse no mucho tiempo después. 
Sé que lo sabes, sé que por el momento solo piensas una cosa y es: "joder, verano, cuanto te voy a echar de menos". Bueno, y es que, al final tienes razón: lo vas a echar de menos.