viernes, 20 de junio de 2014

La única batalla que se pierde es la que no se hace.

¿Sabes una cosa? Rendirse y bajar la cabeza no sirve de nada. Quedarse ahí parado y no arreglarlo no es la solución. Llorar y pensar en negativo no soluciona el problema. 
¿Por qué no le hechas un poco de ganas? ¿Por qué no te levantas e intentas salir adelante? ¿Por qué no intentas ser un poco más fuerte? Estoy segura de que puedes hacer eso y mucho más, así que, por favor, ¡sigue!
Rendirse, tirar la toalla, lamentarse, llorar, decir que no se puede... todo eso y lo demás que creas estar pensando no sirve. 
Sirve el sonreír a los problemas, burlarte de la soledad, plantarle cara a la realidad, aprender de los errores, cometer otros nuevos por afrontar los anteriores, no estacionarse por siempre en un mismo punto y aprender a no tropezar con la misma piedra más de dos veces.
Sal y lucha porque la única batalla que está perdida es la que no se hace. 
Así que ya sabes, ¡vamos! ¿A qué esperas? El tiempo está corriendo y yo te veo todavía aquí.

lunes, 16 de junio de 2014

Tiempo de despedidas, de miradas al pasado.

Entonces te ves ahí, delante de toda aquella gente que desde tiempos inmemorables está formando parte diariamente de tu vida. Todo vuelve al punto en el que empezó toda aquella aventura, con una nueva despedida. Toca despedirse de todo eso que tuviste durante 6 largos e intensos años, te atreverías a decir que los más bonitos de tu vida. Dejas atrás momentos, recuerdos, personas, enseñanzas, lágrimas y millones de sonrisas. 
Ya no hay marcha atrás, la única forma de volver al pasado es recordando todo aquello que tu memoria ha sido capaz de guardar pero los recuerdos llaman a tu puerta a la vez, no intentan seguir un orden y te toca a ti colocarlos. 
Empiezas por aquella primera presentación rodeada de gente de toda la vida y con caras nuevas. Daba miedo pero ahora da pena dejarlo atrás. Sigues con aquella primera excursión con aquella gente que, en un principio eran extraños, ahora son extremadamente necesarios. 
Juntos crecisteis y todo eso y mucho más lo recuerdas. Llegas al instante en el que os fuisteis juntos por última vez. Italia fue algo demasiado inolvidable... momentos buenos no, buenísimos. Vivencias increíbles y el reencuentro con gente que ya estaba muy alejada de ti. 
Y el tiempo ha pasado rápido, tan sumamente rápido que ni te has dado cuenta. Hace unos días te veías nerviosa y con una tremenda incertidumbre de lo que el futuro en ese extraño lugar te deparaba y ahora te hayas triste pensando que todo eso que esas cuatro paredes guardan para siempre ya son cosas de la memoria.
Lo echarás de menos pero, estoy segura de que lo que ahora viene va a ser mejor o, al menos, vete con la esperanza de que sea una nueva experiencia inolvidable. 
Ah, y recuerda: los recuerdos nunca mueren.
Hasta siempre.