martes, 28 de enero de 2014

Tu calle, tu pueblo, tu paraíso personal.

Salir a la calle, esa calle, la misma calle que te vio crecer. Recorrer cada uno de sus baldosines una y otra vez e instantáneamente recordar todo lo que viviste en esos mismo rincones. Tantos y tantos recuerdos apiñados en una sola calle, para ti la más bonita de todas. Recuerdos bonitos, felices, de la infancia, recuerdos agridulces, extraños, recuerdos que poco a poco se van volviendo más borrosos y otros que cada vez se van grabando más y más en ti. Recuerdos, a fin de cuentas. 
El olor a húmedo por la lluvia se mezcla con el aroma al pulpo recién sacado de la olla o con el del manjar que de pequeña solías comer en el restaurante de siempre. Olores que para la gente parecen simplemente eso pero que, para ti, son muchísimo más. 
Esa calle, esa bendita calle. Tu calle. Esa gran travesía que ha vivido grandes momentos de la historia, lágrimas de gente desconocida, sonrisas de millones de personas, noticias inesperadas, amores inexpertos, fracasos, peleas, guerras, luchas por la libertad... LA CALLE, tu calle una vez más.
La miras, la ojeas, la remiras y no te cansas porque para ti no hay mayor paraíso que ese. ¿Qué le vamos a hacer? Los pequeños detalles hacen grandes lugares. No busquéis explicación a algo que no la tiene.
Te detienes y recuerdas las largas tardes de primavera, verano, otoño e invierno en ese lugar, ese rincón donde tú y tu mejor amigo os solíais dedicar a lo típico de los enanos: jugar con la tierra, tiraros piedras, pelearos y arreglarlo con un abrazo... peleas transcendentales y con fácil solución. 
Ahora las cosas se complican. Tú pronto tendrás que mudarte a otro lugar, has crecido y debes buscar algo mejor para prosperar. Mientras, ese amigo se va a ir a otro sitio diferente y ese rincón, esa calle, ese pueblo se van a quedar ahí, esperando por ti, esperando por tu regreso, por vuestro regreso. ¿Sabes qué es lo mejor de todo? Que cuando regreses no tendrás una mala contestación, una cara desagradable o una discusión. Simplemente, te esperará paciente y al verte se alegrará a su manera de que hayas andado de nuevo su amplio recorrido y no hayas olvidado ninguno de sus detalles y, lo más importante, que la sigas queriendo como lo que es: tu calle, tu pueblo, tu paraíso personal. 

jueves, 16 de enero de 2014

Quiérete, avanza. ¡Consíguelo!

Párate. Piensa. ¿Y ahora qué has hecho? Todo se volvió gris de la noche a la mañana. Tú, la que siempre decías "lo que se van ya están en otro lugar mejor". No sé ahora ya te duele. ¿Será que has crecido y sientes lo mismo que los "mayores"?
No sé. No sabes. Tengo algo claro, siempre das consejos, estás para todos y nunca nadie está para ti. Fortaleza, de eso te sobra. Haz de tu propio bastón, no te rindas. Levántate de cada caída y refuérzate de todas ellas. Lucha por lo que quieres. Sé feliz, aunque te duela. ¿Que critican? Pues ea, adelante. Tú eres lo que eres, no importa que no entiendan. Tira para 'lante, atrás despedidas. 
Quiérete. Continúa. Avanza. Consíguelo.