jueves, 7 de noviembre de 2013

Disfruta de la vida, que son dos días.

Vive. Sonríe. Sueña. Ama. Quiere. Olvida. Perdona. Canta. Juega. Baila. Disfruta. Sal. Corre. Levántate. Espera. Aguanta. Piensa. Actúa.
¿Ves? En eso se basa la vida de un adolescente. En no preocuparse de muchas cosas, en compartir la felicidad con los seres importantes que lo rodean. Ten clara una cosa, hagas lo que hagas nunca vas a perder y, ¿sabes por qué? Porque haciendo cualquier cosa vas a ser feliz. Algo es algo. Menos es nada.
Piensa que quizás mañana ya no sea como hoy. Piensa que mañana no existe. Que las cosas son hoy, ahora, en este mismo instante.
¿Has hecho algo? Pues no te arrepientas. A lo hecho, pecho. Al mal tiempo buena cara. A las heridas, alcohol. Al las lágrimas, pañuelos. A los que te critiquen, dientes, que es lo que les jode.
NUNCA permitas que nadie te domine. Nunca dejes que las decisiones ya tomadas vengan reclamando un cambio. Recuerda que tú eres aquí y ahora. Nada de antes, nada de después. Nada.
Sal, ríe, sé feliz. De los malos momentos está la vida llena. Lucha por los buenos. Disfruta de las risas. Disfruta de los días de sol, nublados, secos, fríos y hasta con lluvia. Disfruta de la compañía. Disfruta de la vida porque son dos días. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Travel.

Levantarse un día, subir la persiana, abrir la cortina, mirar al cielo y viajar solamente tú y tu mente hacia paraísos desconocidos. 
Italia. Un sueño cumplido. Millones de buenos recuerdos, buena compañía, sonrisas... ¿cómo olvidar aquel viaje? Cumpliste uno de tus propios sueños. Regresar. Regresaste. Venecia, el lugar más bonito que habías conocido era ese. Precioso. Ahora solo piensas en regresar. Añoras volver a recorrer sus laberintos, montarte en una "barquichuela" de esas y recorrer sus menos verdosos-azulados canales con signos claramente marítimos. Deseas volver a estar dentro de esa ciudad que está encantada, rodeada de lugares idílicos e inolvidables.
Luego viajas hasta un lugar no menos mágico. Uno al que nunca has ido. Londres. Viajas por sus calles metropolitanas, con millones de tiendas, cabinas telefónicas rojas, nieve en los árboles. Abbey Road. Cruzar por el mismo paso de peatones por el que cruzaron uno de tus grupos favoritos. Ahora subir a Oxford, viajar por sus maravillosas calles.
Otro nuevo viaje, esta vez viajas a la ciudad del amor. París. La torre se alza a tus pies. Miras hacía el cielo en busca de la punta donde empieza pero apenas alcanza la vista porque el sol hace de las suyas. Es precioso. No es todo tan rosa como lo pintan en las fotos, pero es precioso.
Finalizas el viaje en tu mayor sueño. En la ciudad que te gustaría que te hubiera visto nacer pero no fue así. Una ciudad que es rica en culturas y se podría decir que es la más grande del mundo, al menos para ti su gente es la mejor. Un ciudad que mucha gente pisa pero que ellos no es lo mismo que para ti. Es de esas ciudades que te enamoran solo con el nombre.

De pronto tu madre entra por la puerta y despiertas de tu sueño. Pronto volverás, algún día estarás ahí, en esas mismas calles con las que soñaste. Algún día.