viernes, 30 de agosto de 2013

Quiero que el sol permanezca en la tierra por mucho tiempo más.

La vida como llega se va y por mucho que le pidas un poco más de tiempo es imposible que sea otorgado. Llega un punto en el que tu misión en el mundo está cumplida y tienes que partir, partir y dejar paso a las generaciones venideras, dejar un gran vacío entre las personas que te rodeaban día a día... quizás no hayas llegado a ser la mejor persona de esta tierra pero el plan de tu vida no era ese. Errores has cometidos, pero no eres el único. Por suerte la vida te ha enseñado como enmendarlos, como continuar, aprender de ellos. Por suerte la vida te enseño a perdonar y pedir perdón. 
Hubo un tiempo en el que nada salía, que tantas cosas fallaban, que la vida se iba consumiendo poco a poco sin que tú apenas te percataras. Hubo tiempos en los que la vida si te sonreía de verdad, en los que una simple palabra alegraba tantos momentos pero que no los apreciabas hasta que de verdad los echabas de menos. 
Me hubiera gustado que pasaras más tiempo entre nosotros, que tu sonrisa siguiera iluminando tu casa, que mucha gente siguiese hablando de ti... me gustaría que te quedaras porque nadie te guardamos rencor, porque no hay motivos ni razones para guardártelo. Lo hecho, hecho está. Hay que dejar lo pasado en el pasado y eso hemos hecho.
No te pido que te quedes por mi, sino por esa pequeña grandullona, por esa familia... quédate por esas sonrisas que te quedan por derramar, por la grata compañía de un hijo para su madre, quédate para verla envejecer hasta el final, por ver hacerse mayores a tus hijos, por poder contemplar a tu pequeña hecha una mujer. Simplemente quédate.
Sé que la vida es un instante al sol, pero yo quiero que ese sol permanezca por mucho tiempo más.
 

sábado, 10 de agosto de 2013

Un sueño del que no se puede escapar, una pesadilla.

¿Sabes? Yo corría, corría sin llegar a ningún lado. Por muchas fuerzas que sacara nunca llegaba a mi destino. Luchaba contra algo que era más fuerte que yo. 
Sería difícil explicarlo con palabras pero... ¿ves cuando estás metida en un sueño, intentas algo y nunca lo consigues por muchas ganas que le pongas? Pues así, eso sentía yo. Corría y por mucho que lo hacía siempre volvía al mismo sitio, al punto exacto en el que había comenzado la carrera. Luchaba contra el viento pero él me ganaba y siempre me hacía retroceder. Me secaba las lágrimas pero la lluvia que procedía de mis ojos era mucho más intensa. La niebla conseguía nublar mi vista. El frío se apoderaba de todo mi cuerpo por muy abrigada que fuera. Continuamente tenía esa voz en mi oído que gritaba "corre, ven, te necesito". Yo sentía que me acercaba, pero aquellas palabras que evocaban un lamento y una súplica se hacían más y más lejanas. 
¿Qué era todo aquello? 
Mi cuerpo se había convertido en un mar de gotas, una mezcla de lluvia, lágrimas, sudor... realmente todo aquello me daba miedo. La voz cada vez se oía más y más lejos, ¿cómo iba a llegar hasta aquella voz que me pedía a gritos y con un tono cansado que le rescatara de un abismo que ni yo misma sabría si iba a caer en él junto con esa persona desconocida. 
Poco a poco avancé, ahora la voz estaba cerca, como a unos milímetros. El horizonte se veía negro, negro y sin señales de algo más allá de él. Ahora la voz estaba tras de mi, justo en mi oído pero no había nadie, el mensaje había cambiado, ahora era un "avanza". Obedecía, puesto que ya no había vuelta atrás. De pronto, por sorpresa, el horizonte que antes se veía en negro se convirtió en un flash deslumbrantemente blanco con la silueta de una persona, una persona que lamentablemente jamás volvería a ver.
Esa silueta se fue a la vez que yo pegué un salto en la cama. Todo había sido un sueño del que no pude escapar por mucho que lo había intentado, una pesadilla.